Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Historia y Arqueología’ Category

Esta torre, además de ser considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, originó la palabra “faro” en nuestra lengua, al encontrarse en la isla de Pharos, Alejandría.

asterix_cleopatre

Dicen los historiadores que un terremoto acabó con su vida en el siglo XIV. Pero ¿cómo fue su vida?

alejandria

Read Full Post »

Hace ya tiempo que dedicamos una entrada al denominado “Anillo Cultural” de Santander (http://mirincondelabahia.wordpress.com/2014/04/30/el-anillo-cultural-de-santander-entre-la-mediocridad-mas-pura-y-la-pretenciosidad-mas-cutre/).

Hoy quiero añadir unos breves apuntes más sobre ese pretencioso proyecto. Dos nuevos yacimientos se han incorporado a la visita turística: la muralla premoderna de Santander y el refugio antiaéreo de 1937. Ambos se unen al museo subterráneo de Prehistoria y Arqueología. Por el momento, poco o nada se sabe de la musealización y apertura de la torre de la catedral, del edificio del Banco de España y del proyectado por Renzo Piano para la Fundación Botín.

La muralla y el refugio antiaéreo tienen bastantes elementos en común:

1) No sé muy bien por qué, pero al alcalde de Santander le entusiasmaron estos dos yacimientos, y los musealizó y abrió este año a la visita turística a un coste demasiado elevado si tenemos en cuenta lo que ofrecen y que estamos en crisis económica.

2) Ambos son subterráneos. Se accede a ellos por unas escaleras, como si bajases a un hipotético “metro” de Santander. Ninguna de las entradas es la original (y en el caso del refugio antiaéreo se conservan las escaleras de 1937).

r1

3) Sobre ellos circulan tuberías de las viviendas de alrededor. De hecho, estos yacimientos se redescubren a partir de las obras de renovación de las tuberías de saneamiento (es decir, las que pueden llevar aguas fecales) en el año 2006. En el caso de la muralla, me consta que durante las excavaciones tuvieron problemas de pulgas por las pérdidas de una de esas tuberías, que parece que ya están solucionados con las obras de musealización. Por contra, en el refugio el hormigón con el que se construyó es permeable y el agua se filtra desde esas tuberías. De este modo, a la entrada se puede ver un cubo, el cual me consta llena todo los días con una fregona la guía recogiendo parte de ese agua que se filtra desde el techo. Las manchas de humedad asustan. La Consejería de Industria en sus medidas de seguridad para abrir el refugio no puso pega a esa filtraciones (sí, en cambio, para usar las escaleras de acceso originales, que le parecerion demasiado resbaladizas).

m3

refugio1

4) Su visita se basa fundamentalmente en el visionado de tres audiovisuales distintos que cuentan cómo era Santander, en un caso, en el siglo XIV y, en el otro, bajo los bombardeos de la primera mitad del año 1937. Algunas de las proyecciones son mejores que otras, pero a mi entender ninguna es extraordinaria. En el caso de la muralla, se proyectan sobre la pared; en el caso del refugio, son pantallas de televisión.

5) La envergadura y valor artístico de los restos son escasos. En un caso, es un lienzo de muralla de más de 10 metros de longitud y más de 3 metros de altura, sobre cuyo techo se ha colgado un espejo para duplicar la visión de su tamaño y hacerse así una idea de cómo era originalmente. No tiene dispone de decoración escultórica, pero en un extremo se ha colocado un gran portón de madera para señalizar dónde había una puerta de entrada a la ciudad desde la playa. Y el refugio son simplemente tres pasillos rematados en bóvedas de hormigón que se entrecruzan entre sí, sin más decoración que unos carteles con las normas de uso de 1937.

m2

6) En ambos yacimientos se han dispuesto unas vitrinas donde se exponen objetos de la época: en el caso de la muralla medieval, fragmentos de cerámica, monedas y un colgante de un peregrino, así como otra vitrina con pipas y armas perdidas en los baños de la primera mitad del siglo XX, que se situaban sobre la muralla ya derruida; y, en el caso del refugio, se exponen un cenotafio en alemán y un traje de aviador de la Legión Cóndor, de 1937.

r4

7) Asimismo, para intentar paliar aún más si cabe la ausencia de contenido y alargar un poco más la visita en la muralla, te dejan una tablet para que veas mapas y fotos antiguas de Santander, y en el caso del refugio te ponen una grabación y la guía te sugiere que cierres los ojos y experimentes la sensación de oír caer bombas.

m7

Hay que felicitarse porque ambos yacimientos no han sido desmantelados como los antiguos muelles, de los cuales dejaron unos metros, encajonados entre el parking subterráneo Alfonso XIII y el túnel de Botín, para su visita. Pero me pregunto: una vez que pongan precio a la entrada a esos yacimientos, ¿quién estará dispuesto a pagarla?

Read Full Post »

Lo prometido es deuda. Así que vuelvo con otra entrada de arqueología -esta más reivindicativa que la anterior- para mostrar y denunciar el abandono del patrimonio arqueológico que no tenga pintura paleolítica en Cantabria.

Cuatro ejemplos servirán de muestra. Por un lado, dos cuevas sitas en el municipio de Ajo, ambas con conchero prehistórico; y por otro lado, dos restos arqueológicos de cronología aún por precisar, pero bastantes más recientes en el tiempo.

Respecto de las cuevas, una de ellas es el Hoyo del Cháparo, cuya boca estaba en una de las paredes de una abrupta dolina, pero que ha sido sepultada por una gran cantidad de escombro. Muebles, rodapiés, sanitarios, ramas y un largo etcétera de basura han taponado su entrada, de manera que los restos de Patella, huesos y cerámica mesolíticos-calcolíticos que contenía han quedado fuera del alcance de los investigadores.

DSC06895

DSC06893

No muy lejos de aquí, cerca de la playa, se halla la cueva de Santiago de Ajo, que presenta una gran acumulación de conchas marinas con una amplia cronología (6000 – 3000 a. C.) tanto en su entrada como en el interior. Pese a que hay que arrastrarse para entrar en ella, y aunque está escondida entre la vegetación y fuera del alcance de la vista de los curiosos, es usada actualmente para fines más lúdicos, como hacen presuponer las pintadas y el colchón del interior.

DSC06875concheroentrada DSC06877OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Cambiando de tercio, les muestro ahora dos yacimientos del cercano municipio de Escalante. Esta vez de cronología más reciente, pero igualmente abandonados. El primero de ellos son los restos de los muros exteriores de lo que pudo ser el antiguo monasterio de San Miguel. Hoy permanecen abandonados a la merced de la vegetación, que va trepando y acabando con los muros que aún subsisten.

DSC06905

DSC06909-piso2

No muy lejos, al borde del camino antiguo del pueblo, ya solo usado para acceder a ciertas fincas ganaderas, se encuentran los restos de una fuente llamada Rodiles. La fuente está totalmente abandonada y medio destruida. Llama la atención la construcción vertical, a la manera de hito, que ha llevado a pensar a algún investigador local en un antiguo miliario que marcase dicho camino. La fuente es antigua, pero no creo que tenga más de dos siglos. No obstante, el espacio que separa esta fuente del monasterio antes citado se denomina El Castro, y hacia el otro lado el camino se dirigía al puente antiguo, denominado por los lugareños El Puente Romano. Pero dicho sobrenombre no salvó al puente de ser derribado en los años 70 del siglo pasado. Así que del puente antiguo no queda ningún resto, y la fuente y el monasterio pueden estar amenazados por la misma suerte. Esperemos que no.

DSC06901

 

Read Full Post »

DSC06849-masio

Hace tiempo que no había una entrada sobre Arqueología en el blog, así que les presento rápidamente unas fotos de varias cuevas poco conocidas del Alto Asón que muestran un uso durante el Mesolítico y/o Calcolítico. No las citaré por su nombre, ya que son de fácil acceso para posibles furtivos, si bien es cierto que no contienen tesoros vendibles.

A una cota superior a los 200 metros de altitud encontramos la primera de ellas. Mide unos 8 metros de profundidad y domina una pequeña vaguada. Presenta un conchero de casi un metro de altura de Cepaea, mejillón y ostras, así como lascas, cantos y huesos concrecionados en dicho conchero, al que se le atribuye una cronología mesolítica.DSC06790-elcubilloDSC06826

DSC06792 DSC06818

No muy lejos se encuentran dos cuevas de la misma cronología. La más grande ha sido acondicionada para uso ganadero (cerdos y vacas), tanto por lo que respecta a la puerta (que ha sido “rectangulizada”) como al suelo (hormigonado en algunos tramos). También se ve en ella un gran conchero de Cepaea con alguna ostra. A 20 metros hay otra en forma de túnel más pequeña.DSC06838-siñuelo1DSC06847  DSC06843DSC06841

Subiendo a una altitud de 500 metros se halla una cueva en medio de un denso bosque que ha sido utilizada al menos en dos épocas históricas diferentes. Presenta a la entrada un conchero de caracoles de tierra, con cerámicas y lascas calcolíticas, y así mismo evidencias de haber sido sepulcral. Y, en segundo lugar, en la gran cavidad interior, donde no llega la luz solar, se distinguen numerosas manchas negras, tanto en el suelo como en la pared, a las cuales se les ha asignado una cronología medieval.

DSC06865 DSC06855-conchero DSC06863  DSC06867 DSC06869 P. D.: Prometo volver más a menudo con alguna otra entrada arqueológica.

Read Full Post »

Estaba yo este pasado domingo viendo la tele por la noche cuando me encuentro con que los miembros del programa Cuarto Milenio (cadena Cuatro de televisión) se han ido de cuevas por Cantabria en compañía del Dr. Roberto Ontañón, director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria y también director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC, para los amigos). Afortunados ellos, pienso, porque han tenido el privilegio de visitar las cuevas de El Castillo y La Garma sin las restricciones que limitan al común de los mortales, para los que el acceso, con frecuencia (como sucede en La Garma), está vetado.

La incursión, en lo que pude ver, bueno, me pareció, en lo que a ciencia se refiere y por decirlo de alguna manera, bastante “flojita”. Bien es cierto que lo que buscaban los participantes, en realidad, era obtener una percepción en principio subjetiva, un estado alterado de conciencia o incluso una experiencia mística en alguna de las cuevas con arte rupestre de la región (y, de paso, supongo, hacer un poco de turismo “por la patilla”). Pero creo también que, más allá de las experiencias individuales de cada uno, otro de los objetivos de la “misión” era obtener una pauta “común” o, dicho de otro modo, definir una vivencia compartida que unificase todas las experiencias particulares.

Dicho esto, en esta entrada reflexionaré un poco sobre lo que vi en el citado programa, para terminar con una apreciación personal.

Pues bien, para la ocasión, los miembros que integraban el equipo expedicionario de Cuarto Milenio en ruta hacia las cuevas de Cantabria eran el presentador del programa, Iker Jiménez; los también periodistas Carmen Porter y Enrique de Vicente; el psiquiatra José Miguel Gaona; una singular especie de chamán moderno llamado Silverio (también conocido como “Neónymus”), y el prehistoriador Roberto Ontañón. Todos ellos integraban lo que hacían llamar Proyecto Alma.

Yendo al cogollito de la cuestión, al poco de iniciarse el programa, el Dr. Gaona nos dispara una frase que nos va a dar ya la pista de por dónde discurrirá esta singular investigación: el psiquiatra nos advierte de que el Monte Castillo de Puente Viesgo cumple con “la proporción aúrea”.

Lo que se pudo ver a continuación fueron las imágenes de cómo los miembros del equipo se pasaban toda una noche en la cueva de El Castillo haciendo experimentos de tipo más o menos “esotérico”. Por ejemplo, Neónymus empieza a dar gritos y a entonar cánticos por las salas de la cueva. También hace sonar, chocándolos, unos huesos que ha llevado para la ocasión. Pretende así captar las energías de la cueva y sentir las vibraciones mágicas del pasado, que, según él, deben de flotar de alguna manera en aquel ambiente. Neónymus nos confiesa también que en un espacio concreto de la cueva, cerca al parecer de donde se sitúan las pinturas con dataciones más antiguas, ha comienzado a sentir de pronto mucho miedo y esta sensación le ha llevado a abandonar el lugar. Pero, lejos de recuperarse, comenta que entonces el miedo, como si de una entidad física se tratase, le había perseguido.

Silverio mediante sus “rituales” va creando allí la “carga sugestiva”.

Durante unos minutos el debate pasa a centrarse en la figura de otro “chamán”, concretamente, el que se observaría en la sombra proyectada sobre la pared de la cueva por una singular estalagmita que está rematada en una especie de cuerno. El fuste de dicha estalagmita contiene, además, una representación de lo que parece ser un hombre-animal entre pintado y aprovechando el relieve de la formación. Con estas sombras proyectadas estaríamos, según se nos informa, ante los “inicios del cine”.

Turno para Roberto Ontañón, quien le confirma a Iker que ya se ha experimentado con sonidos en cuevas de Cantabria, aunque no llega a concretar ni en qué han consistido ni dónde se han efectuado dichos experimentos. Al tiempo que Ontañón conecta todas estas ideas con una poco conocida disciplina llamada la Arqueoacústica -cuyo objetivo es la búsqueda de una sonoridad especial en monumentos del pasado, como pueden ser los megalitos-, se nos van mostrando imágenes de un experimento de este tipo efectuado en la Gran Pirámide de Egipto (se trata del experimento realizado allí por Paul Horn en “1987”).

El Dr. José Miguel Gaona nos informa a continuación de que los estudios efectuados en la cueva de El Castillo han mostrado que en dicha cavidad actúan frecuencias de 110 hz, lo que, en su opinión, favorece la generación de experiencias de tipo religioso, un fenómeno que también dice haber detectado en las iglesias, especialmente, en la primera fila de asientos de éstas.

Terminadas las investigaciones en El Castillo, otro de los días Ontañón conduce a los miembros del equipo ladera arriba hacia la entrada de la cueva de La Garma (Ribamontán al Monte), que, abierta ex profeso para la ocasión, va a ser estudiada igualmente dentro de este curioso Proyecto Alma. Allí el director del MUPAC les explica que tras una sima interior de la cueva se oye la circulación del agua de un río, la cual genera sonidos misteriosos capaces de alterar la conciencia de los visitantes.

Seguidamente, Enrique de Vicente nos relata el arrebato místico que experimentó en una hendidura rocosa de esta misma cueva de La Garma. El periodista comenta que en cierto momento de la visita se quedó atrapado psicológicamente (y también físicamente) en una abertura de la cueva que tenía forma de vagina. Según su testimonio, este atoramiento mental (y físico) le duró hasta que Carmen Porter acudió en su ayuda y le espetó: “¡Qué parto más difícil estás teniendo!”. Aquellas palabras, según De Vicente, le ilumniaron  y le permitieron encontrar de súbito una  asociación entre lo difícil del momento, la idea de un nacimiento y la forma de la oquedad como “canal del parto”. Y fue gracias a esta iluminación como consiguió finalmente pasar por la hendidura.

En otro de los experimentos realizados en la cueva de La Garma estimularon el cerebro de Carmen Porter con el llamado “Casco de Dios”. El objetivo era provocarle una “sensación de presencias”. Transcurrido el tiempo pertinente, el Dr. Gaona le retira el artilugio de la cabeza, y, en total oscuridad, comienza a hacerle preguntas a la periodista, quien responde con algunas frases para el recuerdo, que me dio tiempo a anotar: “Veo como olor a mar [sic]. Después como una cueva con vida, es decir, roja, roja como con movimiento de vida, iluminada… En las paredes aparecen cosas rojas”. También le comenta que ha visto aparecer ante ella a “una mujer con un niño”, que le había echado una piel encima. El testimonio de Carmen Porter produce una nueva iluminación espontánea, en este caso la de Roberto Ontañón, al que le ha llamado poderosamente la atención que en la visión de Carmen aparezca un niño, pues, efectivamente, se ha documentado la presencia de niños en cuevas paleolíticas (una presencia de la que, incluso, han llegado a quedar huellas en el barro fresco de alguna cueva, según nos señala).

La que sería la primera parte de este Proyecto Alma en Cuarto Milenio culmina con unas palabras de Iker Jiménez, que, desafortunadamente, no son verdad: “Cualquiera de ustedes puede ir a… contactar con lo remoto”. Olvida el presentador en este caso que no todo el mundo tiene la facilidad de acceder a esos enclaves como lo han hecho él y los componentes de su equipo.

Para concluir, y tal como decía al principio de esta entrada, me alegro sinceramente por los miembros de Cuarto Milenio, que han podido visitar estas cuevas de El Castillo y La Garma, y además han podido hacerlo de un modo privilegiado. En mi opinión, Cuarto Milenio es un programa que merece la pena; un programa diferente en el que suelen mezclarse, en una peculiar coctelera, realidad, ciencia, elucubración y disparate auténtico. Reconozco asimismo que cuando lo he visto, siempre me ha resultado un programa simpático, frecuentemente entretenido y, en ocasiones, ciertamente sugerente.

Por otro lado, más allá del carácter más o menos científico que tuviera esta investigación llamada Proyecto Alma  -y teniendo en cuenta que cualquier excusa es buena para visitar una cueva de primera categoría con “pases especiales”-, creo que la realización de este tipo de estudios poco habituales (por ejemplo, los relacionados con la Arqueoacústica) es interesante y que, en ocasiones, puede incluso complementar los resultados proporcionados por los trabajos científicos a los que estamos más acostumbrados.

Como ven, no me molesta este tipo de estudios. Pienso que las cuevas deberían ser de todos, y todos los ciudadanos -evidentemente, garantizando siempre la debida preservación- deberían tener derecho a su disfrute, con independencia de si uno sale por televisión o  de si es el amigo del presidente del gobierno de turno.

Porque, en realidad, es esto último lo que me resulta triste: el hecho de que tengas que aparecer en algún medio o codearte con “la casta” para conseguir un acceso a muchos lugares que atesoran, en este caso, nuestro pasado, y cuya entrada está vetada al común. Un buen ejemplo de esto es la situación de muchas cuevas en Cantabria, cuevas cuyos responsables han cerrado sistemáticamente y han convertido en sus “cotos privados de caza” bajo el pretexto de la conservación, la dificultad de acceso o la realización de investigaciones científicas que nunca llegan a publicarse en su totalidad. De esta forma, repito, han convertido a los yacimientos más importantes en su propios clubs sociales, a los que invitar a amiguetes, conocidos y parientes.

Y esto debería cambiar.

Read Full Post »

DSCF0547

Recupero hoy en el blog una antigua foto, pues se cumple precisamente este mes su décimo aniversario. Realizada por la noche en una casa rural de un perdido pueblo de Aragón, en ella aparece Manuelo disfrutando del momento mientras juega al futbolín.

Manuelo -así le llamaba aquel chico francés que acostumbraba a condimentar todas sus comidas con mayonesa- gustaba de comer a mantel puesto, de que le limpiasen luego los platos y de coordinar desde la distancia las operaciones del campo de trabajo que, como buen progre que era, gestionaba por visión remota. Y digo esto último porque lo cierto es que Manuelo se pasaba poco por el “centro de trabajo”. Quizá sí, quizá alguna vez, después de hacer sus compras mañaneras, se dignaba a hacer breve acto de presencia en el recinto para comprobar que todo marchaba conforme a las directrices establecidas. Pero lo normal era, sin embargo, que delegase sus funciones de supervisión en su lugarteniente, el fiel Perillos Cunchalta, y también en otra joven subordinada, que sostenía que el mejor invento del mundo eran los anticonceptivos.

A Manuelo también le gustaba el futbolín; pillar a los que surgiesen en el momento y echarse en el pórtico del cuartel general unas animadas partidas. Lo cierto es que no recuerdo que fuese malo jugando; tampoco recuerdo que yo fuese especialmente bueno. Creo que la partida de la foto la ganó Manuelo, que ya esbozaba antes de terminar una sonrisilla perversa.

Tal vez fue que para compensar la derrota, y aun a sabiendas de que podía ser delatado, me bebí de estraperlo a cambio algunos tragos de su vodka, helado, riquísimo.

Pasados los años, hoy me imagino a Manuelo viviendo como un señorito en el siglo XIX, dirigiendo una plantación en algún estado sudista de la Norteamérica de los años previos a la guerra civil. Me lo imagino allí, entre enormes campos de algodones, azotando a sus esclavos negros y rodeado de sus sirvientes-palmeros. También he llegado a imaginármelo ya en la guerra que acaeció allí después, en algún alto puesto de mando del ejército del Sur, dirigiendo repanchingado desde su despacho a la cárnica tropa hacia la batalla y llevándose luego toda la gloria.

Así era Manuelo.

Y, por cierto, “Amparo sigue siendo la mejor por esta foto”.

Dondequiera que estés, gracias, Virginia.

Read Full Post »

Los atletas estaban sujetos a un férreo y rutinario régimen de vida, sobre todo a partir del siglo IV a. C. cuando los profesionales dominan la pista. En los primeros tiempos, en cambio, los participantes en los Juegos Olímpicos eran los hijos de la elite, pero también obreros. Así, el primer ganador conocido, el corredor Corebos de Elide (776 a. C.), era cocinero, pero también hubo labradores, pescadores y pastores.

palestraMuchos intelectuales tanto griegos como romanos criticaron el profesionalismo por ser las pruebas inútiles para la ciudad y por deformar los cuerpos y ser perjudicial para la salud de los atletas. Estos, en efecto, se entrenaban regularmente en los gimnasios bajo la supervisión de un entrenador, que no dudaba en golpearles con una vara o un látigo para conseguir que siguiesen la rutina. De este modo, realizaban ejercicios con cuerdas, trepaban a los árboles, cavaban, remaban, arrastraban carros junto a bueyes… Los ejercicios estaban adaptados según la disciplina: así, los velocistas corrían por la playa, en cambio, los boxeadores o pancraciastas levantaban piedras o golpeaban sacos rellenos de harina o hijos secos (los pancraciastas colocaban el saco a menor altura al tener que dar golpes en el suelo durante la competición).

En el siglo II se puso de moda un método de entrenamiento desarrollado por Teón y Trifón basado en ciclos de cuatro días, las “tétradas”, donde se alternaban ejercicios pesados y ligeros: el primer día se realizaban ejercicios cortos y enérgicos como preparación del segundo día en que se hacía el entrenamiento más duro, mientras que el tercer día solo había ejercicios ligeros para recuperarse del esfuerzo del día anterior, y el cuarto se realizaba un entrenamiento moderado. Cuenta Filóstrato (Gimnasia 54) que el atleta Gereno de Náucratis murió vomitando en el tercer día de unas tétradas tras haber asistido a dos suculentos banquetes en su honor y no dejarle descansar el entrenador.

entrenamiento

Ahora bien, en los gimnasios los atletas también recibían masajes y se untaban con aceite para relajar los músculos. Esta práctica fue muy criticada por los romanos, junto con la desnudez, pues pensaban que era una escuela de vicio. En este sentido, Cicerón en el siglo I a .C. se preguntaba “¿por qué nadie ama a un joven feo ni a un viejo bello? Por lo que a mí respecta, la costumbre de relaciones de este tipo me parece nacida en las palestras de los griegos, en las cuales estos amores son libres y aceptados”. En la civilización griega las prácticas homosexuales entre los jóvenes atletas y sus adultos maestros o entrenadores estaban permitidas. De hecho, en algunas cerámicas, que decoraban las casas, se representan escenas de pederastia y homosexuales.

sexoenpalestra

En Esparta las mujeres se entrenaban en la palestra junto con los hombres. El legislador Licurgo quiso con ello propiciar las relaciones sexuales entre los jóvenes y conseguir madres vigorosas que diesen a luz espartanos fuertes, para así garantizar la continuidad y poderío de Esparta. En cambio, en el resto de Grecia, al igual que en Roma, el deporte femenino estaba mal visto y se las tenía por marimachos (las mujeres solo debían hacer ejercicios de agilidad con la pelota). De hecho, Marcial (7,67) se burla de una mujer gimnasta a la que denomina “la tortillera Filenis, quien más ardiente que un marido en erección, se cepilla a las muchachas de once en once por día”. Y asimismo dice de ella: “cuando se entrega al placer, no la mama -lo cree poco varonil-, sino que les come a las muchachas la mismísima entrepierna. Que los dioses te concedan la que es tu personalidad, Filenis, que consideras varonil lamer coños”.

No obstante, durante la competición debían abstenerse de practicar sexo. Cuenta Casiano (6,7), aunque ya en el siglo V cuando los JJ. OO. habían sido suprimidos (en el año 393), que los atletas “para no ser el juguete durante el sueño de ilusiones nocturnas y para no reducir su fuerza, cuya adquisición requirió tanto tiempo, se cubren los riñones de cuchillas de plomo, porque este metal frío aplicado en los genitales impide los humores obscenos. Entienden que serán ciertamente vencidos y que, en lo sucesivo sin fuerza, no podrán incluso ya cumplir sus deber de combatir si son el juguete de las imágenes voluptuosas que destruyen la fuerza de la cual estaban provistos por su continencia”. Así en el siglo II Artemidoro (5,95)  interpretaba el sueño premonitorio de un atleta que soñó que estaba castrado y ganó la prueba.

kynodesmeAl principio los griegos competían vestidos con taparrabos, tal y como reflejan las obras homéricas, pero ya en el siglo V a. C. la desnudez era la norma. Los primeros atletas que compitieron desnudos según la tradición fueron los corredores Orsippo de Megara y Acanto de Esparta en el año 724 a. C. y 720 a.C. respectivamente. No obstante, no corrían completamente desnudos, sino infibulados: una cuerda alrededor de la cintura ataba el prepucio que había sido previamente estirado para que no se les escapase la energía.

Asimismo, competían en ayunas. Los atletas tenían controlada la alimentación. Evitaban los dulces y las bebidas frías.  Al principio llevaban una dieta vegetariana a base de higos secos, queso fresco y pasta de trigo o cebada, pero desde el siglo V a. C la carne era la base de la dieta especialmente de los luchadores. El célebre luchador Milón de Crotona, quien ganó la corona olímpica en seis ediciones consecutivas en el siglo VI a. C. y de quien se decía que era capaz de romper la cinta del pelo con solo fruncir el ceño o que un día que se cayó una columna en casa de su maestro sujetó el techo con su brazo, era célebre además por su glotonería. Se decía que comía diez kilos de carne y diez litros de vino al día, y que un día cogió un ternero, lo paseó por el estadio y luego se lo comió entero. Por este motivo, Diógenes el Cínico llamaba a los atletas montañas de carne hechas de buey y cerdo, o Luciano se burlaba del atleta Damasias por ser demasiado gordo y poder hundir después de muerto la barca de Caronte. Asimismo, en teoría tenían prohibido beber durante la competición. Pero, al igual que las comilonas, eran notorias las borracheras entre los atletas, como hemos visto en el caso de Milón, o también de la marimacho Filenes, de quien Marcial afirmaba que se bebía siete cuartillos de vino puro y se comía dieciséis bollos para atletas.

herakles

El célebre médico Galeno o el filósofo Séneca, entre otros, criticaban a los atletas de su época por no hacer otra cosa que sudar, beber, cebarse, dormir, pringarse con aceite y revolcarse en la arena. Los atletas, en efecto, dormían bastante; se levantaban normalmente, al decir de Galeno, a la hora de la comida. De hecho, algunos entrenadores daban a sus pupilos pan de harina fina con adormidera. Eso sí, dormían sobre el suelo para endurecer el cuerpo.

También se recurría a ciertos brebajes a base de plantas, hongos, cola de caballo o sudor de grandes atletas, e incluso a hechizos (se invocaba al poderoso dios Helios o al veloz Hermes) para conseguir aumentar la fuerza o la velocidad. Por ello, Olimpia se llenaba durante los juegos de una pléyade de vendedores de comida y bebida, artículos de toda clase, putas, adivinos y hechiceros… El dopaje moderno se inicia en el siglo XIX con la morfina y bebidas a base de cafeína. En los primeros JJ. OO. modernos se recurrió a la estricnina mezclada con alcohol (maratonista Tom Hicks en 1904) y luego a las anfetaminas (ciclista K. Jensen en 1960). En 1967 el COI estableció por primera vez una lista de sustancias prohibidas tras una serie de muertes por dopaje.

http://poguemahone.es/wp-content/uploads/2012/12/Demeter-con-trigo-y-amapola.jpg

Read Full Post »

Older Posts »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 56 seguidores