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Una botella de vino blanco,

dos copas de cristal sin usar,

la compañía de la luna,

y la brisa del mar.

Here I sit in silent caper

waiting for the bogroll paper.

How much more must I linger

before I have to use my finger?

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El tiempo andaba muy cambiante, esta vez lo presentía. Agarré mi Ford Fiesta para dirigirme con celeridad hacia la Avenida del Faro. Sabía que mi oportunidad, de darse, no duraría mucho tiempo. Al llegar…¡Bingo! Un majestuoso arcoiris se había abierto, como decían los libros, entre el Cabo Menor y Mayor. Tan solo me quedaba bajar 156 escalones, atravesar 150 metros de fina arena y nadar poco más del doble en un mar prácticamente en calma. La emoción me embriagó cuando supe que iba a atravesar aquella puerta tridimensional. De nuevo podría volar como lo hacen las aves azules.

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Empate que supo a muy poco en la capital maragata. El partido de ayer fue un choque sin un dominador claro, de los que son muy atractivos para el espectador imparcial pero que tienen con el corazón en un puño a los que somos incapaces de ser plenamente objetivos, pues el Racing es uno de los que se mide en duelo. Tras una primera parte en la que hubo fases de dominio evidente del Racing, aunque con ocasiones claras para ambas escuadras, la oportunidad de los verdiblancos para ponerse por delante, llegaría cuando tan solo restaba un minuto para la conclusión del primer acto. Dioni intenta un recorte dentro del área, el defensa le caza y… penalti. Riguroso, muy riguroso, pero penalti. Disparó el propio delantero andaluz pero el cancerbero maragato, adivinó la trayectoria del balón, evitando el gol en un primer instante pero repeliéndola, de manera que Coulibaly, raudo y atento, pudo hacerse con el rechace y anotar el primer gol de la tarde.

Pi, pi, piiiiiiiii. ¡A la caseta! Coincidiendo con la puesta de sol, que ninguno de los presentes queríamos que llegase pues nos imaginábamos la que nos esperaba tras ello en la más que fría capital astorgana, el Racing se iba al descanso ganando 0-1 y momentaneamente situado en segunda posición de la tabla. Los más de 300 seguidores desplazados, pudieron tomarse una caña y charlar un rato en el ayer más concurrido que nunca, bar del Complejo Municipal de “La Eragudina”. Un ambiente acogedor en un estadio que ayer se quedó pequeño y en el que pudimos comprobar lo bien que el Atlético Astorga F.C. cuida a sus socios, entregándoles mantas verdes, como el color oficial del equipo y encendiendo unos pequeños calefactores situados en la cubierta de la única tribuna con la que cuenta el estadio… Sin duda, todo un lujazo, más propio de estadios como el Bernabéu pero que los presentes, también agradecimos enormemente. 

La segunda mitad fue más de lo mismo, salvo en los primeros minutos en los que esta vez, fue al Astorga a quien le toco llevar la iniciativa del encuentro, con unas cuantas buenas ocasiones, que a punto estuvieron de costarle un disgusto al portero de un Racing que pareció salir destemplado pero que, afortunadamente para los intereses santanderinos, pronto volvió a entrar en calor. Justo cuando el Racing mejor parecía estar y disponía de las ocasiones más claras, David Bandera, el “killer” por excelencia del conjunto leonés, (que fue quien llevó la iniciativa en ataque durante todo el encuentro, disponiendo de ocasiones muy claras), recogió en el borde del área un despeje de la defensa del Racing y se inventó un fuerte disparo ante el que nada pudo hacer Óscar Santiago. Empate a 1 y desde ahí, poco más pudimos ver, salvo algún intento tibio en ambas áreas por terminar de llevarse el encuentro. 

Pitido final y reparto de puntos. El portero local fue manteado por sus compañeros, pues ayer jugó su último partido como profesional, debido a una lesión en el hombro que le impide continuar. La afición racinguista desplazada, también se sumó al homenaje, aplaudiendo al experimentado guardameta. El propio club, como tal, ya se había sumado previamente al hacerle entrega “Tuto” Sañudo (Presidente de Honor de la entidad), de la primera indumentaria verdiblanca para esta temporada.

 

FICHA TÉCNICA:

Atlético Astorga 1: Javi, Cristian, Juanra, Antonio, Víctor, Víctor Andrés, Diego, Ivi Vales, Roberto Puente, David Bandera y Lago (Marcos, min. 65).
Racing 1: Óscar Santiago, Fede San Emeterio, César Caneda, Jon García, Mikel Santamaría, Álvaro Peña, Borja Granero, Óscar Fernández, Dani Rodríguez (Migue García, min. 87), Couibaly (Francis, min. 57) y Dioni.
 
Goles: 0-1, min. 45: Coulibaly. 1-1, min. 74: David Bandera.
 
Árbitro: Villa Maestre (Colegio Extremeño). Amonestó al local Juanra y a los visitantes Jon García, Álvaro Peña, Borja Granero, Migue García y Fede San Emeterio.
 
Incidencias: Unos mil aficionados, más de 300 del Racing. Día soleado en La Eragudina. 

Este año me lo he perdido. Las variadas ocupaciones que tengo no me han dejado personarme -como a mí me gusta- para dar testimonio de primera mano, para efectuar el pertinente estudio antropológico, pero presupongo que el ritual se ha repetido, similar, un año más, y que decenas de jóvenes habrán acudido al Parque de la Teja de Santander para su anual e inconsciente homenaje al dios Dioniso, en su advocación más juvenil.

Hoy ha sido La Champanada, esa conmemoración pagana, también inconsciente, del solsticio de invierno en la que los adolescentes, en la confusa edad del instituto, se reúnen en el citado parque santanderino para beber en compañía y amistad, “hasta que el cuerpo aguante, y, si no aguanta, pues habrá que hacer que aguante”, tal como decía mi amigo Jayo en aquellas fiestas de Ampuero.

Me los imagino un año más, pertrechados con sus bolsas de Lupa para hacer allí sus mezclas, su calimochito de baja estofa, y con sus bebidas espirituosas. Bebiendo, riendo, vomitando y meando a discreción en los portales de las comunidades adyacentes y en las zonas ajardinadas, calzoncillo abajo, braga de lado, dejando ahí sus regatos y los tropezones de sus entrañas.

Sí, amigos, habrá habido multas, porritos, comas etílicos y luces de ambulancia y de coches patrulla; habrá habido filetazos, peleas y algunos corazones rotos, seguro, pero todos cumplieron con el ritual y la vida sigue…, porque kingdoms rise and kingdoms fall, but we go on.

Me acuerdo ahora de cuando mi amigo Gonzalo, hoy policía nacional, chupó aquella farola y le echamos una botella de agua fresca por encima, para ver si recuperaba.

¡Qué tiempos aquellos, madre!

Aquí dejo constancia de este acontecimiento, un año más, otro año que, como todos, se lo llevará el tiempo.

¡Mañana todo amanecerá tan tranquilo!

Feliz Navidad a todos.

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Hemos de decir que salimos algo decepcionados debido a las expectativas generadas por la anterior película.

El hecho es que las risas menguaban a medida que transcurría la película.

Al margen de la eterna polémica en la que se centra la película, que muestra las relaciones establecidas entres españoles, vascos y catalanes, su visionado nos resultó denso y soso.

Su principal virtud era obtener una risa espontánea, de la cual adolece durante la proyección, salvo en algunas escenas donde la risa resulta obligada.

La exagerada interpretación por parte del actor Karra Elejalde, basada en mostrar todos los mitos de las personas euskaldunas (utilización de palabras grotescas y verbalizadas con gritos), no permite distinguir la veracidad de dicho personaje, artificio de una elocuencia poco clara.

Los actores principales Clara Lago y Dani Rovira realizan una interpretación pobre de sus personajes, sin producir la gracia que supieron trasmitir al público durante el anterior filme. ¿Dónde está el espíritu de la primera película?

Destacar la interpretación femenina de Carmen Machi, quien, una vez más, no duda en ofrecernos parte del repertorio de interpretaciones que caracteriza a esta actriz camaleónica, de quien nos creemos que haya nacido en el País Vasco o Cataluña o en resto del Estado español, en función del acento que adopte.

En cuanto a las nuevas incorporaciones, Rosa María Sardá, interpretando a una catalana con una ideología bien parecida a la de Artur Mas, y Berto Romero, un homosexual atrapado en un cuerpo de hipster por los sueños de su abuela, cumplen su función.

Comparándola con películas españolas de reciente proyección, es mucho mejor que Rey Gitano, en cuanto al guion y escenografía.

Es indudable el valisoso patrimonio que tienen los catalanes, tanto por sus masías como el pueblo en el que se desarrolla la película.

Recomendamos verla para una tarde de domingo palomitera, aunque creo que previsiblemente será  olvidada.

Tristemente la película nos ha hecho pensar que, una vez más, el pueblo castellano vuelve a ser denostado y agacha la cerviz sin protestar. Recuperando las palabras del gran historiador y político don Claudio Sánchez Albornoz: “Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla”, que quedan reflejadas en la película cuando los actores y actrices que interpretan a vascos o catalanes no quieren “pisar” Castilla ni España.

Un saludo corazones.

[Crítica realizada por Olga y Alfonso.]