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Archive for the ‘Geografía’ Category

Estimados lectores de “Mi Rincón de la Bahía”, es un placer retornar al blog para transmitirles una buena noticia referente al trabajo de un buen amigo.

Han sido varios los meses de ausencia bloguera tras “recoger las velas de este impredecible barco” que, pese a todo, siguió flotando sin rumbo fijo por los océanos internáuticos. Y, como digo, da gusto volver así, con la última publicación de nuestro querido amigo el historiador Jesús Gutiérrez Flores: Vida y muerte en Reinosa y Campoo durante la Guerra Civil y la posguerra (1936-1950), editada por la Asociación de Investigadores e Historiadores de la Guerra Civil y el Franquismo, y que está disponible en Estvdio y en librerías de Reinosa.

Jesús en Parador de Lerma

De la labor investigadora de su autor ya hablamos en este blog en numerosas ocasiones. Jesús Gutiérrez Flores es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Cantabria. Lleva 30 años dedicado a la investigación de la Guerra Civil en Cantabria y provincias colindantes de Castilla-León, habiendo publicado varios libros monográficos y numerosos artículos: Crónicas de la Segunda República y de la Guerra Civil en Reinosa y Campoo (1993); Guerra Civil en una comarca de Cantabria: Campoo (2000); Guerra Civil en Cantabria y pueblos de Castilla (2006); La Represión del Magisterio en Palencia (2010); y, en colaboración con Enrique Gudín, Cuatro derroteros militares de la guerra civil en Cantabria (2005); y, con Enrique Gudín, Fernando Obregón y Enrique Menéndez, Entre la espada y la pared. La represión del profesorado cántabro (2011). Además, está a punto de sacar a la luz otro título, con resonancias parecidas al que aquí reseñamos, para las comarcas limítrofes con Cantabria: Vida y muerte en la comarca minera de Palencia y Norte de Burgos (1936-1950).

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La publicación que ahora nos ocupa, Vida y muerte en Reinosa y Campoo en guerra civil y posguerra (1936-1950), es un laborioso estudio centrado en un área concreta: la comarca de Campoo, a la que el autor ha dedicado ya otras dos publicaciones agotadas: Crónicas de la Segunda República y de la Guerra Civil en Reinosa y Campoo, y Guerra Civil en una comarca de Cantabria: Campoo. Así, su última obra se trataría de una tercera edición que sigue a las dos anteriores, enriquecida con nuevos datos y menos inhibiciones que las que existían entonces (en un momento que la Guerra Civil era todavía a esas alturas un tema tabú no ya en el ambiente local, sino también regional).

 

A Jesús Gutiérrez Flores le unen lazos familiares y de amistad con la comarca de Campoo, y es por ello, por ser el espacio físico y humano que conocía desde dentro, por lo que se ha permitido la confianza de escribir sobre esta región y acerca de un tema difícil y delicado, teniendo siempre en cuenta que la dinámica, el análisis y las causas de la violencia bien pudieran ser los de cualquier otro pueblo, comarca, región o, incluso, los de la totalidad de España.

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Es también un ejemplo de microhistoria, porque en el interior de un tejido social delimitado por unas costumbres y tradiciones propias, por una proximidad espacial y espiritual, surgen tensiones que derivan en hechos de violencia.

La publicación combina el tratamiento científico del tema con la anécdota significativa de los hechos, explica las motivaciones de la gente para militar en una de las dos Españas y nos recuerda la vida cotidiana de los diferentes municipios de Campoo desde los años 30 a los 50, intercalando los datos fríos de la Historia con la humanidad del relato, en un texto ameno y de fácil lectura.

Además de la lista de víctimas de la retaguardia, se añaden las que murieron en combate por ambos bandos. Ponemos así nombre a todos los que dieron su vida por las terribles circunstancias de la guerra. Para ello, junto a la bibliografía ya existente, el autor ha utilizado los testimonios de testigos y de familiares de víctimas (cuya lista se reproduce al final de la obra), a los que el autor reconoce su dedicación, sus aportaciones y su esfuerzo a la hora de rememorar recuerdos que, en muchas ocasiones, son dolorosos.

La obra reproduce, además, algunos párrafos significativos de las memorias de José Sainz González (“Pepe el Policía”) publicadas por sus hijos Bernabé e Ignacio, a los que el autor tuvo el placer de conocer y a los que agradece los testimonios sobre los episodios vividos por su padre en la guerra y posguerra, en que desempeñó altos cargos como policía.

Recoge también las vivencias de otros testigos sufrientes de esa época tan trágica, como las de Arturo Alonso Palacios. Sobre este caso y otros, nos dice Gutiérrez Flores: ” Un día recibo inesperadamente en mi casa un CD que contenía la narración escrita de todas las vicisitudes que sufrió la familia de este hombre, cuyo padre murió en la cárcel de Oviedo, tras perderle la pista en Infiesto cuando todos huían hacia Asturias. Ahí no acabaron las cosas. La abuela desapareció en la huida desde Lérida a tierras francesas. Cuando volvieron desde Gerona a Reinosa se encontraron con la casa ocupada en una noche nevada de invierno, cerrándose así el círculo del horror. También tuve el honor de conocer a otro hijo de un vecino de Reinosa muerto en el bombardeo de Revillagigedo en Gijón, de nombre Julio, delineante en la fábrica `La Naval´. Con lágrimas en los ojos me contó su trayectoria en el Franquismo por ser hijo de `rojo´. Se llama Julio Bárcena Postigo, y me hizo llegar sus memorias para que yo dispusiera de ellas como creyera conveniente. Mi ilusión habría sido que hubieran visto la luz en una publicación, algo que me ha resultado obstinadamente imposible. Julio escribió en 2006 Consecuencias de una guerra estúpida. Huérfano para toda la vida, y el título ya refleja el cúmulo de penalidades que le tocó vivir y que hoy pueden parecer inimaginables”.

Desde el lado de la represión que sufrieron los derechistas por parte de los republicanos, el libro incluye las memorias de Jesús de Hoyos, contándonos sus experiencias traumáticas en la localidad palentina de Villanueva de Henares cuando era un niño y vio cómo sacaban de su casa y mataban a su abuelo.

Y es que, según Gutiérrez Flores, “no podía dejar de reflejar algunos párrafos de estas memorias vividas desde ángulos diferentes”.

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Para la realización de la obra, la recogida de datos se completó con la inmersión en los Archivos de Ferrol, Salamanca y de Alcalá de Henares; registros civiles, y libros de actas de los diferentes ayuntamientos. Se incluyen también las operaciones militares en los frentes, que regaron con sangre las tierras de estas comarcas, cuyos habitantes jamás pensaron en una guerra hasta que no la vivieron.

Fotografía antigua: 1937- GUERRA CIVIL ESPAÑA. FRANCO EN REINOSA.SANTANDER.GENERAL DÁVILA. FOTO ORIGINAL. 21,5x16,5 cm - Foto 1 - 30163637

Un trauma que sumergió a España en una dolorosa y larga convalecencia durante los años posteriores.

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(Calle San Fernando de Santander.)

Tal vez algún ingenuo pueda preguntarse a estas alturas cómo está el tema del urbanismo en la provincia de Cantabria y qué podemos destacar de su capital. Pues bien, de esto quiero hablar precisamente hoy en el blog, o, quizá mejor, quiero dejar que sea un amigo, un especialista en cuestiones del patrimonio, el que exponga la situación que se ha dado y se da todavía en la región. Les presento, pues, a continuación ese relato, algo pulido por mí mismo en su redacción, pero fiel al original en todo su contenido, para que lo disfruten… o rabien por dentro de todo lo que hemos perdido.

(Vista aérea de Cazoña.)

1. PLANTEAMIENTO GENERAL SOBRE PATRIMONIO Y URBANISMO EN CANTABRIA

Para empezar, hemos de considerar que hasta los años 70 del siglo XX no hubo -no sólo en España, sino en toda Europa- una auténtica conciencia preocupada en la conservación de los cascos históricos de las ciudades, más allá de ciertos intentos de conservar tan sólo algunos edificios considerados especialmente singulares, pero que, muchas veces, al quedar destruido el resto, quedaron totalmente descontextualizados.

(Otra vista de la “belleza monumental” de Cazoña.)

La destrucción y la desvirtuación de edificios o conjuntos arquitectónicos enteros con valor histórico han venido marcadas en España, y en ello Cantabria ha sido buen exponente, por un conjunto de tristes fenómenos, frente a los cuales las instituciones competentes han mostrado indeferencia cuando no han sido ellas mismas las responsables directas.

  • DESCONTEXTUALIZACIÓN DE EDIFICIOS. Se ha dado frecuentemente el caso de edificios singulares que han quedado descontextualizados al haber sido rodeados (caso del Palacio de Riva-Herrera de Santander) por edificaciones modernas que en muchas ocasiones han obedecido a criterios de carácter especulativo.

(Palacio de Riva-Herrera de Santander, antes de su “restauración”.)

  • RESTAURACIONES SIN CRITERIO HISTÓRICO Y/O ESTÉTICO. Ha sido frecuente la restauración de edificios antiguos sin ningún criterio histórico (caso de la Torre de Estrada, en Val de San Vicente, en cuya restauración se ha rellenado gran parte del foso que la rodeaba).

(Torre de Estrada, Val de San Vicente, una vez “restaurada”.)

  • ELIMINACIÓN DE LA UNIDAD DE CONJUNTO CON LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS ÁREAS URBANIZADAS. En conjuntos históricos muy característicos de Cantabria (como Luey, en Val de San Vicente) se han construido urbanizaciones que han destruido la singularidad y la estética del conjunto (Luey constituía un buen ejemplo de pueblo tradicional, con casas típicas, muchas de ellas barrocas).

(Chalets adosados en Luey.)

  • REFORMAS INADECUADAS Y SIN CRITERIO HISTÓRICO-ESTÉTICO HECHAS POR PARTICUARES. En los años 60 del pasado siglo, con el “desarrollismo” y el crecimiento económico, muchos particulares procedieron a arreglar las casas tradicionales sin seguir ningún criterio, eliminando balcones, cubriendo fachadas con plaquetas o cambiando ventanas…, tal como ha sucedido, por ejemplo, en el caso de Escobedo.
  •  CARENCIA DE DECLARACIONES -CON FIGURAS DE PROTECCIÓN- DE NUMEROSOS CONJUNTOS DE INTERÉS HISTÓRICO-ARTÍSTICO. En Cantabria, las declaraciones han afectado muchas veces a edificios aislados especialmente notables (tales como palacios o torres), pero existen conjuntos de interés, que, al carecer de algún tipo de arquitectura nobiliaria, y pese a tratarse de conjuntos completos de casas antiguas, han quedado fuera de cualquier declaración que implique su protección. Este sería el caso de La Hayuela (Udías) o el de Riclones (Rionansa). En relación con este último fenómeno, la tendencia existente ha sido siempre a declarar la arquitectura nobiliaria, mientras que las construcciones propias de las clases más populares han quedado excluidas de cualquier medida de protección, lo que ha implicado frecuentemente su degradación (algunas se han convertido en almacenes). Además, con vistas a su protección, se han considerado básicamente edificios o conjuntos que abarcan hasta principios del siglo XX, pero hay, asimismo, otros edificios o conjuntos posteriores que, por su singularidad, por lo que representan en la historia de la arquitectura regional, deberían igualmente ser protegidos, y hoy no lo están.

(Vista de Riclones.)

2. EL CASO DE SANTANDER Y SU ENTORNO

Hoy, en el entorno de la Bahía de Santander apenas se conservan edificios históricos relevantes. En los monumentos de época medieval la conservación es en general muy deficiente, y tampoco es posible hablar de ningún conjunto histórico bien conservado, pues todos han sido destruidos o muy transformados desde los años 50 del siglo pasado (Astillero, Igollo…). Todos los espacios se han llenado de urbanizaciones y chalets, y ello ha provocado que se hayan perdido los conjuntos típicamente montañeses, de los que sólo se han mantenido pequeños “relictos”. Pero, por si fuera poco, tampoco se ha procedido a la declaración de lo que actualmente se conserva, un patrimonio que continúa constantemente amenazado, aunque últimamente ya se haya empezado a incluirlo a medida que se desarrollan los planes urbanísticos.

El patrimonio mejor conservado en el entorno de la Bahía es el religioso, pero casi todo él es de época moderna, y en muchos casos sus manifestaciones se han desvirtuado con añadidos antiestéticos (ejemplos son la iglesia de San Julián de Herrera o la ermita de Nuestra Señora de Solares, ambas en Camargo).

(Iglesia de San Julián de Herrera de Camargo, con su “hermoso” añadido en el lateral.)

Otro patrimonio del que también conservamos bastantes ejemplos es el civil, con casonas singulares, pero que frecuentemente han sido reformadas con escaso criterio estético, haciéndose desaparecer elementos originales (como las corraladas) y añadiéndose otros elementos que desvirtúan (caso del Ayuntamiento de Camargo o del Palacio de Pronillo en Santander).

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(Imagen de Santander en 1867 con el Castillo de San Felipe y, detrás de él, la catedral.)

Por lo que se refiere a la arquitectura militar, Santander, como villa medieval, estuvo amurallada y contaba con un castillo, el Castillo de San Felipe. Pero este castillo, reformado en el siglo XVI, fue derribado en la última década del siglo XIX, mientras que las murallas de la ciudad fueron siendo destruidas progresivamente y no se han valorados hasta hace escasos años. De ellas sólo visible hoy un pequeño fragmento cuya musealización ha supuesto un enorme gasto de dinero.

(Fragmento de la muralla medieval de Santander en la Plaza Porticada durante el proceso de musealización.)

Del resto de fortificaciones de época moderna se han conservado pocos vestigios, que, además, siguen actualmente sin protección. El elemento arquitectónico más importante en este ámbito y que todavía se conserva sería el Castillo de Corbanera en La Maruca, que parece abandonado a su suerte. Precisamente, cerca de éste se encontraba hasta hace poco los restos de la Batería de San Pedro del Mar, hoy absolutamente transformada/destruida al realizarse una supuesta restauración que en realidad supuso las total reinterpretación del monumento, eliminándose elementos originales y añadiéndose otros totalmente descontextualizados.

(Castillo de Corbanera en La Maruca.)

Por último, de la Guerra Civil hasta hoy la protección a los monumentos conservados también ha brillado por su ausencia. Véanse los casos de las baterías de Piquío o El Faro, que han sido abandonadas a su suerte.

https://i1.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/23/Nido_de_ametralladoras_de_Piqu%C3%ADo_%28Santander%29.jpg

(Nido de ametralladoras de la Guerra Civil en los Jardines de Piquío de Santander.)

Como conclusión a este apartado, podemos decir que la ciudad de Santander ha perdido hoy casi todo el carácter histórico y hasta topográfico que poseía originalmente. Somorrostro, núcleo original de la ciudad, está casi completamente desmontado, de tal manera que sólo se conserva parte de la cabecera y la parte occidental del cerro. Allí se han ido abriendo calles enteras, como la Calle Cádiz. Por otra parte, lo poco del casco antiguo que quedaba en la parte occidental de la ciudad (zona del Cabildo de Arriba) se ha dejado caer y, los escasos testimonios que perviven y que no amenazan ruina -tal como sucede con la pequeña la casa barroca con escudo de la Calle Alta- están en mal estado de conservación.

(Casa barroca de la Calle Alta de Santander. Apréciese el escudo en la parte derecha del edificio.)

A propósito, toda esta zona del Cabildo de Arriba, la más histórica de Santander, no ha sido nunca declarada con ninguna figura de protección, como tampoco lo han sido la Calle Arrabal ni la Calle Medio. Lo que sí se ha declarado es el ensanche de la ciudad (zona hacia Pereda) y otras zonas urbanas construidas desde mediados del siglo XIX, tales como El Sardinero, que, por lo demás, ha sido muy modificado.

(Muestra de los pocos edificios del Santander antiguo que todavía quedan en el Cabildo de Arriba y del penoso estado en que se encuentran muchos. La mayor parte de las casas antiguas han sido durante años abandondas a su suerte y finalmente o han colapsado o han sido derribadas por las autoridades.)

En el Paseo Pereda, que constituye una de las zonas actualmente más valoradas de la ciudad (hasta el punto casi de ser el “escaparate” de la misma), se conservan todavía, en la parte inferior de algunos edificios, testimonios del siglo XVIII, siendo el resto de la factura de las misma construcciones de los siglos XIX y XX. Pero sucede que al hacerse también reformas en estos edificios se han eliminado de ellos elementos originales (caso de las antiguas cornisas).

(Edificios antiguos del Paseo Pereda de Santander.)

Otros edificios históricos, como la Aduana (de estilo “Chicago recurrente”) o el Edificio de Tabacalera, o no están protegidos o lo están insuficientemente.

Aduana de Santander

(Edificio de la Aduana de Santander.)

Además, gran parte de las construcciones e instalaciones son muchas veces insuficientes o de mala calidad. Veamos un caso.

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(Casas del Barrio Pesquero de Santander.)

El Barrio Pesquero, barrio de pescadores creado ex novo en los años 40 del siglo pasado -antes de esta fecha, los pescadores residían en Tetuán-, fue construido con un presupuesto bastante inferior del considerado originalmente, lo que se tradujo en la edificación de casas de mala calidad y que no contaban con los suficientes servicios, un fenómeno que sucedió igualmente en la zona de la Calle Castilla-Marqués de la Hermida y también en las prolongaciones que se han hecho de la ciudad y que se han llevado a cabo sin ningún plan preconcebido. Es más, en todas estas ampliaciones lo que ha primado ha sido más bien la especulación claramente amparada por las instituciones.

http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef0133f304eec5970b-550wi

(Edificios “monumentales” en Marqués de la Hermida, frente al Barrio Pesquero.)

Todo este conjunto de fenómenos y problemas mencionados ha hecho finalmente que lo que ha quedado de Santander configure hoy día una ciudad con escaso interés arquitectónico -especialmente si la comparamos con muchas otras-, en la que es difícil apreciar el desarrollo histórico que ha seguido y en la que se percibe la ausencia de un centro urbano claro. A todo ello se suma, y eso también hay que tenerlo presente, el hecho de que se ha procedido en ella a una destrucción más o menos sistemática de todos sus yacimientos arqueológicos.

(Vista aérea de Santander y su crecimiento.)

De momento creo que dejaremos ya para otro día el abordar el urbanismo de otros núcleos de población importantes de Cantabria tales como Castro Urdiales, Laredo, Torrelavega o Reinosa…, donde la barrabasadas en los últimos años han sido también incontables.

Hasta la próxima.

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La capital de Cantabria tiene, desde hace décadas, graves problemas de movilidad urbana tanto para los vehículos como para los peatones. Expertos en urbanismo suelen achacar el problema a que la ciudad creció sin una planificación urbanística establecida, lo que ocasionó a la larga, problemas de movilidad.

Foto aérea de Santander donde se aprecia la orografía de la ciudad

Foto aérea de Santander donde se aprecia la orografía de la ciudad y la falta de ordenación urbana de la misma.

Si conocen la ciudad, se darán cuenta de que los principales ejes circulatorios están en una orientación Este-Oeste, teniendo las principales calles de Santander esta orientación. Como ejemplo sirva citar las principales vías de la ciudad:

– Avenida de la Constitución.

– Avenida de los Castros.

– Paseo General Dávila.

– Calle San Fernando / Calvo Sotelo / Paseo Pereda / Castelar / Reina Victoria.

– Calle Castilla – Hermida.

Estas cinco calles principales se ubican de una forma prácticamente paralela en la ciudad, permitiendo que el tráfico de vehículos en este sentido Este-Oeste sea relativamente sencillo. La situación de los ejes de comunicación en este sentido tiene su lógica si vemos la geografía de la ciudad, marcada por dos elevaciones como son la calle Alta y el Paseo General Dávila (conocida popularmente como “El Alta”) que tienen también ese sentido Este-Oeste.

Plano de Santander. En rojo están marcadas las principales vías circulatorias de la ciudad Este-Oeste. AVISO: Tras el envío a este blog del siguiente mensaje por parte de los responsables de ITM: “Rogamos quiten de su web el callejero de Santander siendo su autoria con copyright la empresa ITM. edición y diseño. Y menos firmen el callejero como que es de una web (soymapas.com) de donde ustedes han extraido el callejero.”, hemos decidido cambiar el mapa del callejero de Santander  que habíamos incluido en esta entrada por otro igual de representativo y bien ejecutado, y que además es de autoría propia para que nadie pueda acusar a este blog -blog sin ningún ánimo de lucro, por otro lado- de aprovecharse del trabajo ajeno y de vulnerar titularidades de Copyright.

Con estas circunstancias, las comunicaciones Norte-Sur (o viceversa) son complicadas por la necesidad de salvar ambos accidentes geográficos. Como bien saben los santanderinos, nuestra ciudad se caracteriza por las cuestas que además, si se fijan, siempre tienen esa orientación Norte-Sur.

Para tratar de solucionar los problemas circulatorios que implican esos accidentes geográficos, ya desde hace décadas se trató de dar soluciones mediante la construcción de túneles como el de Pasaje de Peña, inaugurado en los años 40 y que aun hoy permite la comunicación entre los ejes de Castilla-Hermida y el de Calvo Sotelo. Varias décadas después, a principios de los 90, se construyó la que sige siendo una de las principales vías de comunicación transversal entre el Norte y el Sur de la ciudad como es el Túnel de Puertochico (conocido también popularmente como Túnel de Tetuán, aunque este nombre puede llevar a confusión con otro pequeño túnel ya existente en la zona hace décadas y que lleva ese mismo nombre), que permite circular de forma rápida desde la Avenida de los Castros hasta la zona marítima (Paseo Pereda – Calle Castelar).

Boca norte del túnel de Pasaje de Peña.

Boca norte del túnel de Pasaje de Peña.

Más recientemente se han hecho otros intentos por ampliar la movilidad transversal en la ciudad, construyéndose infraestructuras como el “falso túnel de La Marga o de Cazoña”, que comunica la zona de Valdecilla con la Avenida de los Castros.

Aunque para el tráfico de vehículos se han producido avances, a nivel de movilidad peatonal la población sigue sufriendo problemas de movilidad en el citado eje Norte-Sur. La utilización de autobuses no suele solucionar el problema, pues la mayoría de las líneas circulan por las principales vías de comunicación y en ese sentido Este-Oste, siendo necesarias varias combinaciones o hacer largos trayectos circulares para realizar trayectos Norte-Sur. Por poner un ejemplo: viajar desde el Ayuntamiento hasta Valdecilla es muy sencillo en autobús a través del corredor de la calle San Fernando (por el que circulan numerosas líneas), pero sin embargo viajar en autobús desde el Ayuntamiento hasta la Avenida de los Castros (eje Norte-Sur) es una tarea larga y tediosa.

Plano de la red municipal de autobuses urbanos de Santander. Se aprecia que la mayoría de las líneas tienen un sentido Este-Oeste.

Plano de la red municipal de autobuses urbanos de Santander. Se aprecia que la mayoría de las líneas tienen un sentido Este-Oeste.

Hasta el momento, el Ayuntamiento de Santander ha tratado de solucionar estos problemas mediante la instalación de rampas y escaleras mecánicas en varios lugares de la ciudad, no obstante, estas infraestructuras, aunque facilitan la movilidad, lo hacen normalmente para trayectos cortos y no para desplazarse de forma rápida de un punto a otro de la ciudad.

Escaleras mecánicas en la santanderina calle del Río de la Pila.

Escaleras mecánicas en la santanderina calle del Río de la Pila.

Funicular del Río de la Pila. Comunica el último tramo de escaleras mecánicas de esta calle con el Peseo de General Dávila, salvando un gran desnivel.

Funicular del Río de la Pila. Comunica el último tramo de escaleras mecánicas de esta calle con el Peseo de General Dávila, salvando un gran desnivel.

Pero para paliar este tipo de problemas también se han propuesto otras soluciones a lo largo de los últimos años. Una de ellas fue la construcción de tranvías en Santander, que bajo mi punto de vista, aunque acortarían tiempos, no solucionarían el citado problema de la comunicación transversal. Otra que lleva tiempo sobre la mesa es la de la construcción de un metro, que por su carácter subterráneo permitiría salvar las dificultades geográficas y comunicar en pocos minutos puntos alejados de la ciudad. No obstante, sobre el tema del metro, aunque suele aparecer recurrentemente cada cierto tiempo, nunca se ha desarrollado un proyecto en concreto, debido probablemente a su alto coste, que no parece estar muy justificado para una ciudad relativamente pequeña como es Santander (las ciudades que tienen metro en España superan todas ellas los 400.000 habitantes, teniendo Santander menos de la mitad de esa cifra de población).

Infografía de un tranvía circulando por la calle Castelar de Santander

Infografía de un hipotético tranvía circulando por la calle Castelar de Santander.

Yo no soy un experto y no se cuál es la solución más adecuada para paliar esta situación, pero me parece claro que Santander necesita una reordenación integral de su espacio urbano y un estudio serio que clarifique cuál es la mejor solución para paliar los problemas de movilidad que la ciudad tiene fruto de su peculiar orografía. Desde luego, las ocurrencias puntuales de construir escaleras mecánicas aquí y allá o presentar proyectos de tranvías no solucionan nada a la larga, porque son decisiones coyunturales sin un estudio serio a largo plazo y con un interés claramente electoralista, más que urbanístico.

Un saludo.

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Mis queridos amigos, hoy vuelve como “artista invitado” uno de los máximos conocedores del mundo de la Botánica que tenemos en Cantabria (y me atrevería a decir que en España). Me refiero a Gonzalo Valdeolivas, que en todo momento ha estado presto a nuestra invitación de regalarnos alguna colaboración y que siempre nos adelanta algunos de sus descubrimientos en primicia.

El profesor Valdeolivas, que lleva años explorando incansablemente la región en busca de ejemplares de nuevas especies, en esta ocasión nos ofrece una curiosidad botánica que ha descubierto en el Parque de Mataleñas, un parque santanderino que podría ser una auténtica joya y del que pienso que hoy en día está tristemente olvidado y dejado a su suerte por parte de nuestras maravillosas autoridades municipales. Sin duda, sí, este abandono, más allá de lo que ya hayamos podido decir hasta el momento, merece su correpondiente entrada actualizada en el blog.

Dicho esto, el descubrimiento de nuestro querido Gonzalo Valdeolivas nos recuerda que hay plantas que florecen en invierno, que la vida vence siempre a la muerte… Deberíamos recordar también que ya estamos en primavera, y que este ciclo se repite una y otra vez, infinitamente.

En fin, señoras y caballeros, les dejo con el Sr. Valdeoliovas. Que lo disfruten.

Romuleas 1

Hacia mediados de febrero, las praderas del Parque de Mataleñas, salteadas de árboles, ofrecen un color azulado unos pocos centímetros por encima del suelo, debido a la floración de las bulbosas romuleas (Romulea bulbocodium), pertenecientes a la familia de los lirios y azafranes (Iridáceas).

Tienen flores con corolas de unos 15 cm de longitud que se abren como estrellas de 6 tépalos, rodeando a 3 estambres y a estilos de ramas blancas. En la base de las flores hay unas brácteas más anchas y cortas que las estrechas y arqueadas hojas, que apenas levantan del suelo. Se pueden contar unas 24 flores en superficies de 120 cm2.

Comparten hábitat con las margaritas costeras (Bellis sylvestris), plantas algo mayores que sus parientes las margaritas comunes, como se ve en la foto.

Romuleas 2

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Siguiendo con la serie, les traigo una nueva entrega que no es realmente de vocabulario cántabro aunque sí que resulta muy interesante a la hora de hablar del castellano un tanto particular que hablamos por estas tierras.

En España se utilizan diferentes sufijos para indicar los diminutivos, que suelen usarse para señalar cercanía o afecto, aunque también pueden tener una connotación despectiva. El más frecuente y utilizado en toda España es el “-ito” (ejemplo: “gordito”, “suavecito”); es frecuente en casi todas las regiones, pero sobre todo en el interior peninsular.

Después tenemos otros diminutivos utilizados más regionalmente en España. Por ejemplo:

“-ico”: se utiliza sobre todo en la parte oriental de la Península, especialmente en Aragón (ejemplo: “puentecico”).

“-illo”: es muy popular en algunas zonas de Andalucía, donde se utiliza muy frecuentemente (ejemplo: “solecillo”).

Fruto de la interacción del castellano con otras lenguas peninsulares tenemos otros sufijos como “-ete” / “-eta” en la zona catalanoparlante (ejemplo: “amigueta”) o como “-iño” / “-ina”, utilizado en zonas donde se habla gallego o regiones limítrofes (ejemplo: “perriño”, “casina”).

Diminutivos más usados en España.

Diminutivos más usados en España.

Además de todos estos, existe en España otro diminutivo menos utilizado y restringido a una sola región “-uco”, que, aunque utilizado solo en Cantabria, es muy popular en esta Comunidad (ejemplo: “niñuco”). Denota normalmente cariño y se utiliza de forma habitual, pero siempre en un lenguaje coloquial. Es más utilizado en zonas rurales que en ciudades como Santander y también se escucha más entre las personas mayores que entre las jóvenes, aunque su uso es generalizado. En zonas de Cantabria limítrofes a Asturias el diminutivo suele adoptar una “u” final, es decir, “-ucu”.

El uso del diminutivo “-uco”, al ser propio de Cantabria, ha llegado a identificar a los cántabros, pues, si se utiliza en otras zonas de España, suele servir para comprobar que alguien es de Cantabria. Al utilizarlo fuera de la región he constatado que suele sonar un tanto entrañable, aunque un poco extraño, pues he llegado a oír que suena  a “pueblerino”. Es posible, pero yo nunca he negado que los cántabros tengamos un poquito de rural en las venas, incluso aunque se viva en Santander.

Por cierto, el diminutivo ha llegado a ser tan popular que hace décadas surgió el término “La Tierruca” para denominar con afecto a Cantabria, normalmente utilizado por los cántabros para referirse a ella cuando están fuera.

"El sabor de la tierruca". Novela de Menéndez Pelayo en la que el escritor cántabro utiliza la después popular denominación.

El sabor de La Tierruca. Novela de J. M. de Pereda en la que el escritor cántabro utiliza la después popular denominación.

Un “abrazuco” a todos.

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En la ciudad de Reinosa, acostumbrada a los rigores del invierno, se utiliza una palabra muy curiosa, “cangalitos”, que es un sinónimo de lo que en el resto de España se conoce como “carámbanos”. Por lo que tengo entendido, solo se usa el término en Reinosa y en municipios cercanos de la comarca de Campoo y, evidentemente, solo en un lenguaje coloquial. En la zona parece que es bastante sencillo identificar cuándo alguien es autóctono o no según cómo denomine a los “carámbanos”.

"Cangalitos" en una casa de Orzales (Campoo de Yuso).

“Cangalitos” en una casa de Orzales (Campoo de Yuso).

Hace unos años hubo una pequeña polémica en Reinosa a raíz de una guía informativa que el ayuntamiento publicó dando consejos de cara al invierno, las nevadas y las bajas temperaturas. Al referirse en la guía a los “carámbanos”, se utilizó ese término y no la palabra local “cangalitos”, lo que provocó un cierto debate en la ciudad sobre si se debía utilizar uno u otro término. La cosa llegó a tal punto que el concejal de Urbanismo, encargado de esos temas, tuvo que publicar una carta en El Diario Montañés explicando por qué se había utilizado el término que aparecía en el diccionario y no el local, que, al fin y al cabo, es solo de uso coloquial. Este es el texto (con su puntuación original):

Señor director:

La reciente publicación y distribución de un panfleto referido a algunas medidas, cautelas y consejos referidas a la nieve en Reinosa, ha generado, cómo no, cierta amigable, y yo diría cariñosa polémica, sobre la correcta semántica cuando se habla de ésas agujas cristalizadas que con motivo de las bajas temperaturas y de la acumulación de nieve que suelen colgar de los aleros en las edificaciones en la época invernal ,y que popularmente conocemos en Reinosa y comarca como ‘cangalitos’, y cuya adecuada denominación, todo parece indicar, es carámbanos. La denominación de ‘cangalitos’ no tiene traducción según el léxico de la Real Academia de la Lengua Española, pero si merece un comentario positivo a cerca de la idiosincrasia y lenguaje popular de la comarca de Campoo y su gentes muy fieles a sus tradiciones, costumbres y jergas que por otra parte me parecen muy dignas, respetables y saludables.

El firmante de este escrito ha tenido que ‘soportar’ algunas cariñosas críticas al respecto sobre la adecuada acepción del término, pero lamentamos que lo realmente auténtico en lenguaje escrito no tiene nada que ver con determinadas prácticas coloquiales que todo el mundo interpreta como correctas y que sin embargo no estarían bien vistas y ‘oídas’ en ningún foro fuera de un ámbito estrictamente local y popular, mal que les pese a mis queridos y críticos amigos entre los cuales casi con seguridad se encontrará mi buen amigo don José Mª Frías del Hoyo al que admiro. Pero lo más importante a fin de cuentas es que la edición del panfleto distribuido entre todos los vecinos de Reinosa “Protocolo de la retirada de la nieve en Reinosa” cumpla con los objetivos que desde el Ayuntamiento de Reinosa nos hemos fijado y de alguna manera contribuya a una más eficaz actuación en la lucha contra la campaña invernal que en nuestra ciudad tenemos que afrontar año tras año. Ya sean carámbanos ó “cangalitos” lo importante es que tenemos que estar preparados, mientras tanto todos esperamos la aparición de la nieve que a pesar de los inconvenientes que origina representa un importante aporte de riqueza para toda la comarca.

Firmado: Concejal de Obras y Urbanismo.

Este es el enlace a la carta en El Diario Montañés: http://www.eldiariomontanes.es/20080215/opinion/cartas-director/reinosa-carambanos-cangalitos-20080215.html.

Evidentemente, la polémica no pasó de la simple charla animada del bar, pero puso de manifiesto cómo la gente defiende lo suyo, sus usos y sus costumbres, también en lo que “al hablar” se refiere.

Y esto es todo en lo referente a los “cangalitos”.

¡Hasta la próxima!

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Enlaces a otras “entregas” de “Vocabulario cántabro”:

https://mirincondelabahia.wordpress.com/2015/01/27/vocabulario-cantabro-i-los-espais-de-santander/.

https://mirincondelabahia.wordpress.com/2015/02/06/vocabulario-cantabro-ii-la-baza/.

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El lenguaje es a menudo un fenómeno inexplicable y más aún el uso de palabras que son propias de una región o localidad. Inicio con esta entrada una serie que he titulado “Vocabulario cántabro” y en la que pretendo ir hablando de palabras o expresiones típicas de nuestra tierra y que a menudo resultan curiosas para el resto de hispanohablantes cuando nos las oyen utilizar y no las conocen.

Una de las palabras más curiosas y sorprendentes que yo he oído (y admito que he utilizado y utilizo) es “espáis” para referirse a unas zapatillas deportivas. Es una palabra que se utiliza en Santander y que en otras zonas de Cantabria se desconoce por lo que he podido comprobar, aunque no puedo asegurar que sea exclusiva de Santander (quizás nuestros lectores de otros puntos de Cantabria nos lo puedan decir).

Es un término realmente curioso y que en Santander se utiliza bastante, siendo además una palabra que no solo se oye a personas mayores sino también a jóvenes, si bien es cierto que me he encontrado con gente en Santander que no la conocía (quizás porque eran originarios de otra zona de Cantabria).

He tratado de buscar algo de información del término y el desconocimiento es grande. He oído en varias ocasiones que podría derivar de alguna palabra inglesa (pues parece que no es una palabra que suene a castellano), aunque, si así fuera, lo curioso sigue siendo que solo se utilice aquí. A mí personalmente la palabra me recuerda al término de origen turco “espahí”, que se utiliza para hacer referencia a un tipo de tropa de caballería del Imperio Otomano. Dudo de que esta tenga que ver con nuestros “espáis”, pero a mí siempre me ha recordado a eso.

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¿Saben ustedes algo más de los “espáis”? Se agradecería la información.

¡Hasta la próxima!

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