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Archive for the ‘Historia y Arqueología’ Category

(Manifestación a favor de la independencia de Cataluña.)

Queridos lectores, nuestro compañero Antonio Martín, que en otras ocasiones nos ha asombrado con sus exigentes rutas de montaña y sus espectaculares fotos de ominosos paisajes, nos regala esta vez un interesantísimo artículo de opinión sobre el tan de moda “asunto catalán”. En su exposición, Antonio nos desglosa las claves de una situación -“problema”, dirán algunos-, que ha derivado actualmente en un auténtico esperpento que tiene como actores principales a los dirigentes de muchos de los partidos políticos con representación parlamentaria en aquella comunidad autónoma.

Lo verdad es que, a mí, todo este asunto de los catalanes ya me aburre: todos los días dándole que te pego al tema en la radio, en la televisión, en la prensa, en la sopa… Curiosamente, me pasa como con la Guerra Civil: que me interesaba (y me interesa desde un punto de vista histórico), pero ya estoy bastante harto de escuchar siempre las mismas diatribas de muchos rojillos de baja estofa.

Si traigo al blog este artículo, lo hago por varias razones: primero, porque comparto lo que sostiene; segundo, porque puede ser de interés para aquellos que estudian el fenómeno nacionalista; tercero, porque es claro y está muy bien escrito.

A su autor, sólo puedo agradecerle, una vez más, esta colaboración.

En fin, señoras y caballeros, les dejo con Antonio Martín y con su  estupendo análisis de “El esperpento catalán”.

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(Independentistas catalanes quemando la bandera española.)

Después de martirizarme cada día ocupando los medios de comunicación, el llamado “problema catalán” ha conseguido dos cosas que hace poco parecían imposibles: que me siente a escribir y que me hayan entrado ganas de ponerme a su altura y gritar: ¡Salud y viva la monarquía española!

El “problema catalán” muestra de manera descarnada las disparatadas alianzas que produce la fusión entre lucha de poder, ideología nacionalista y sueños revolucionarios.

Si reparamos en la CUP, resulta esperpéntico ver a supuestos defensores del anarquismo colaborando en la construcción de un Estado-nación. Si son anarquistas coherentes, ¿se van a dedicar a subvertir la República catalana después de ayudar a la burguesía de CDC/Esquerra a construirla? Como su admirado Durruti, ¿formarán columnas republicanas para liberar acto seguido Aragón? ¿Creen en serio que podrán autodestruirla y convertirla en una federación de comunas autogestionarias? ¿Acaso creen que la “desconexión” del Estado español vendrá seguida de la desconexión de las instituciones supra-estatales europeas y de los poderes económicos a los que sirven? Su postura de “primero desconectamos los anarcos o anticapitalistas catalanes y después desconectáis los demás”, recuerda demasiado las retorcidas explicaciones de los supuestos marxistas vascos para justificar la violencia etarra en Euskadi [i]. Aquellos oprimidos abertzales de entonces decían a otros oprimidos de España que “ellos les estaban enseñando el camino”. Lo que pasó entonces ya lo sabemos: que la razón marxista se disolvió en el mito nacionalista y ETA militar siguió matando sin necesidad de razonamientos supuestamente científicos. Años atrás, los cientos de miles de anarquistas del 36 creyeron que podían alcanzar el todo de golpe: destruir la II República española al mismo tiempo que la Dictadura fascista. Aunque les reconozcamos mesiánicas intenciones, a lo que contribuyeron ya lo sabemos por 40 años de dictatorial experiencia. En la España de hoy no hay guerra civil en el horizonte, pero si se formara la República catalana lo más probable es que sus beneficiarios fueran las grandes familias burguesas que prosperaron al abrigo de la Dictadura, llámense Pujol o  Sumarroca. Como tanto repiten Mas y Junqueras, la joven República se mantendría perfectamente conectada a las redes europeas y mundiales de poder para impedir cualquier forma de rebelión social. Tras su proclamación, a la CUP le darían las gracias por el servicio prestado: contribuir a que los capitalistas corruptos de Cataluña escapen de la “caza mayor” convirtiendo en Estado, y por lo tanto, en paraíso político, lo que hasta ahora ha sido su paraíso fiscal.

(Jordi Pujol, Artur Mas y sus respectivas señoras.)

Si reparamos en Convergencia y Esquerra, es esperpéntico ver a los representantes y beneficiarios del capitalismo de amiguetes quitándose la corbata y arrugándose la camisa para mimetizarse con radicales anticapitalistas y sostenerse en el poder jugando juntos a la rebeldía contra el Estado. Si consiguieran su objetivo, quizá culminasen la metamorfosis poniéndose un pendiente en la oreja en la ceremonia de proclamación. Pero si realmente se trata, como le gusta jactarse al astuto Mas, de un ardid estratégico, ¿acaso creen que la rebelión contra un Estado es ciertamente una “partida democrática” que se culmina celebrando con los adversarios la firma de un nuevo chanchullo financiero en una bodega de El Penedés? La postura de Carmen Forcadell, que sin duda se cree la nueva Macià que recibirá homenajes florales en la futura república catalana, recuerda demasiado a la de su mentor. El señor Macià, como luego el señor Companys, también pensaron que Cataluña estaba primero y debía “mostrar el camino republicano a los demás”. Por eso no dudaron en hacer la guerra por su cuenta en el 31 y en el 34 sin hacer ascos a ninguna forma de extraño aliado: Macià sondeando a Stalin y Companys auxiliado por los paramilitares de su consejero Dencás (los escamots, de ideología y funcionamiento netamente fascista). A lo que contribuyó el “todo sea por Cataluña” ya lo sabemos por cuarenta años de Dictadura. En la España “desmilitarizada” de hoy, a lo que pretenden contribuir resulta demasiado evidente: poner a buen recaudo su riqueza mientras los miserables del resto de España se aprietan el cinturón de la austeridad. O sea, la aplicación burguesa catalana del “sálvese primero quien pueda”.

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(Francesc Macià.)

Este proyecto rupturista compartido por partidos burgueses y antisistema se fundamenta en un principio investido de sacralidad democrática: el derecho a decidir. Para regocijo de los rupturistas, la condición sagrada del principio es aceptada por los partidos y votantes de izquierda de ámbito estatal, como IU, Podemos y parte del PSOE, que de este modo dan plena legitimidad a sus aspiraciones. Por lo general, la aceptación se hace sin ninguna clase de matices, como si para una persona de izquierda, el verbo “decidir” tuviera por sí solo, al margen de toda forma de sujeto o complemento, la capacidad mágica de hacer demócrata a quien lo invoca. Al buen progresista no le inquieta que la aplicación sagrada de ese principio pueda servir a Rato o a Pujol para invocar su derecho a decidir de dónde sacan y a dónde llevan su dinero.

No obstante, como la realidad impone los matices, sabemos que los rupturistas no reclaman el derecho a decidir sobre el destino de los fondos de rescate, el recorte del dinero público, las ayudas a los bancos, la financiación de la seguridad social, la intervención militar en conflictos bélicos, el régimen fiscal, la financiación pública de la Iglesia, la religión en la escuela, etc.; derechos que podríamos compartir todos los españoles y éstos con otros europeos. ¡No! Se trata del derecho a alterar un Estado en el que ejercen otros muchos derechos 47 millones de personas para segregar una parte correspondiente a 1/7 de la población. Es decir, del “derecho de autodeterminación política”, que en este caso implica el “derecho a crear un nuevo Estado dentro de otro”.

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(Lluis Companys.)

Pero, en este caso, ¿quién es el sujeto de la decisión? Los rupturistas responden que “el pueblo catalán”.  Con ello (aunque la CUP lo disimule) se refieren a una comunidad cultural y lingüística que ya dispuso en tiempos pretéritos de instituciones propias y se autorreconoce como “nación”. Pero, en tal caso, tendrían que ejercer el derecho quienes se sienten parte de dicho pueblo o nación y ligados directamente a ese pasado. Es decir, los que se sienten parte del pueblo catalán viviendo en el Rosellón, en Mallorca o en Bastia. Sin embargo, como la reconstrucción política de la comunidad cultural “histórica” resulta imposible, los rupturistas utilizan entonces la circunscripción correspondiente del Estado español, que incluye a individuos que no se sienten parte de esa comunidad. Y como tal, ni reclaman el derecho a la autodeterminación ni desean ejercerlo. De este modo, la parte que se dice “pueblo o nación catalana” y vive en el Estado español, obliga a otra parte del Estado español que vive en Cataluña, pero no se siente parte de dicho pueblo o nación, a votar sobre algo que no desea.

Para salvar este escollo, la convocatoria de un referéndum o un plebiscito de autodeterminación se presenta a quienes lo rechazan (los ciudadanos “españoles” de Cataluña) como una oportunidad para llevar su capacidad de decisión a un territorio hasta ahora vedado. Este es el planteamiento preferido de Esquerra y sobre todo la CUP para enmascarar el trasfondo nacionalista de su posición. Como tanto repite Junqueras, las elecciones que interesan a los rupturistas para avanzar hacia la autodeterminación, se presentan a los refractarios como un avance en el ejercicio de la democracia. ¿Cómo puede un demócrata, y máxime si es “progresista”, rechazar semejante oportunidad para elevar su capacidad de “decidir”? Pero los hechos que vemos cada día son tozudos y el “subconsciente” traiciona a los líderes. La verdad subyacente la dejó clara Carmen Forcadell cuando se refirió a los votantes del PP y Ciudadanos como esos “adversarios” que “no forman parte del pueblo de Cataluña”. Esas palabras ponen de manifiesto cuál es la verdadera lógica del proceso rupturista: a todos se les invita a votar, pero el voto de unos no cuenta lo mismo que el de los otros. Es decir, lo que deciden los miembros del pueblo catalán no vale lo mismo que lo que deciden los miembros del pueblo español, pues sólo a los primeros se les reconoce autenticidad. Las consecuencias políticas que los nacionalistas han ido sacando de la sucesión de manifestaciones, procesos participativos y supuestos plebiscitos muestran de forma inequívoca esta lógica de actuación: nos da igual lo que los adversarios hagáis o votéis; me paso por la piedra a quién deberían representar el ejecutivo y el legislativo catalán, nosotros hemos decidido que el único proceso legítimo es el que lleva a la independencia y lo refrendamos al grito de ¡Visca la República Catalana!

Independentistas celebran la Diada. | Antonio Moreno

(Independentistas catalanes en plena celebración.)

Como bien saben los nacionalistas por el peso de la historia, los Estados nación no se construyen mediante recuento de votos del mismo valor, sino por la fuerza. Pero puesto que no tienen el coraje ni son tiempos para tomar las armas de fuego, utilizan las otras armas que tienen a su alcance y de las que les ha dotado el propio Estado español; es decir, todo el aparato de armas mediáticas, educativas y jurídicas que permiten forzar la voluntad de los vulnerables o doblegar la voluntad de los adversarios.

En suma, lo que vemos en Cataluña es otro episodio más de la contradicción inherente entre el nacionalismo y la democracia. El nacionalismo y el utopismo revolucionario son formas de religión política que apuntan a un fin necesario. Para el nacionalista, la afirmación de una nación es una necesidad metafísica, pues ninguna nación podría renunciar a su afirmación final como Estado. Y lo mismo puede decirse para el revolucionario de clase. Por el contrario, la democracia no apunta a ningún final de la historia, es un conjunto de procedimientos para encauzar pacíficamente los conflictos en un Estado de derecho. Por lo tanto, la única forma de conjugar la democracia con el nacionalismo o el utopismo, es  convirtiendo los procedimientos democráticos en un ardid estratégico que debe acomodarse a un final escrito de antemano. Esto es, justamente, lo que están haciendo los rupturistas.

En definitiva, los nacionalistas se sirven de los instrumentos del Estado español para segregar una parte de su territorio y convertirlo en su propio Estado nación. Con ello, toman a los ciudadanos del Estado español en Cataluña como rehenes y, votando en referéndum, les obligan a ser agentes de la segregación (algo así como colaboracionistas democráticos). Al mismo tiempo, excluyen al resto de los españoles de su “derecho a decidir” sobre un territorio que les incumbe. Para semejante operación, los nacionalistas sacan a colación la historia de confrontación entre España y Cataluña, que puede darse por cierta si se refiere a los episodios de confrontación violenta entre determinadas instituciones y élites de una parte y de otra [ii]. Pero obvian que, frente a esa certidumbre, existe otra de relevancia mayor, que es la historia de colaboración ininterrumpida entre los diversos entes hispánicos o ibéricos desde al menos el siglo XII [iii]. Esa larguísima historia es la que ha permitido tejer una red inconmensurable de lazos entre los diversos “pueblos” integrados en el Estado español. Más aún, la propia existencia de comunidades culturales tan singulares como la catalana y la vasca, y su fuerte proyección política, no habrían sido posibles si no hubieran sido parte del Estado español. Para corroborarlo, solo hace falta apreciar lo que ha sido de la parte correspondiente de esas comunidades dentro del Estado francés. En este sentido, la conversión de Cataluña y Euskadi en Estados sería un golpe irreparable a su propia convivencia, que ha sido posible dentro de España y, en buena parte, gracias a la debilidad histórica del Estado español. Desgraciadamente, lejos de congratularse por ello, siguen empeñados en aprovechar cualquier nuevo signo de debilidad (en estos tiempos la crisis económica) para desvincularse del compromiso colectivo con sus camaradas de historia.

(Oriol Junqueras.)

En definitiva, lo que están haciendo Convergencia, Esquerra y la CUP es una prueba de su manifiesta insolidaridad con el resto de los españoles. En el plazo inmediato, su empecinamiento habrá conseguido que, en las próximas elecciones, el conflicto territorial provocado por su desafección, se ponga en primer plano frente al conflicto social provocado por la crisis. En un marco espacio temporal más amplio, la posición de estos partidos es lo que hace inviable forjar formas supraestatales de lucha social frente a los grandes poderes económicos.

Por buscar un símil sencillo, lo que pretenden los nacionalistas catalanes sería lo mismo que hiciese yo si, justificándome en algunas discusiones del pasado, le presentase a mi mujer una declaración de independencia sin contar con su opinión, incluyese en ella lo que me llevo de nuestro patrimonio compartido y anunciase al final mi intención de venir a comer a casa cuando se me antoje y a mesa puesta. En el caso catalán, se trataría, sin duda, de jugar la Liga contra el Madrid.

Santander, 2-11-2015.

(Viñeta alusiva a cómo se limpian los trapos sucios en Cataluña.)

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[i] Beltza, Emilio López Adán: El nacionalismo vasco de 1876 a 1936 y El nacionalismo vasco en el exilio. Txalaparta.

[ii] La sublevación de 1640-1652 o la Guerra de Sucesión entre 1701 y 1715.

[iii] Aunque es absurdo buscar un origen preciso al proceso de interconexión entre los entes políticos hispánicos, podemos recordar que con Ramón Berenguer IV, en 1137, ya se produjo una integración efectiva entre Aragón y Barcelona. No obstante, será a partir de la doble revolución industrial y liberal de principios del siglo XIX cuando el proceso de fusión se haga especialmente intenso y afecte a todas las capas sociales. Desde entonces hasta hoy, catalanes y demás españoles no hemos hecho otra cosa que compartir historia. De tal modo que, si fuese ciertamente posible –como pretenden los nacionalistas- pesar la historia, podría retarse a los segregacionistas a comparar el peso de los Claris o Prat de la Riba con el peso de los Prim, Pi i Margall, García Oliver o Josep Pla.

(Independentistas catalanes de “nueva generación”.)

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Un amigo me recordó hace algunos meses el caso de lo que llamaré “El bisonte de Sieso”, y de él quiero tratar precisamente en esta entrada del blog.

Ejemplos de publicidad subliminal podrán encontrar a miles en todas las partes del mundo y desde hace muchas décadas. Y Cantabria no ha sido en ello la excepción, aunque cierto es que desconozco si se han dado en esta pequeña región más episodios como el que vamos a presentar a continuación.

Sí, amigos, muchos recordaréis aquel “famoso” caso; lo que muchos creen que fue la utilización de una imagen tomada de la propia Prehistoria regional para inculcar, más o menos subrepticiamente, una tendencia política determinada. Pero que nadie se confunda ni quiera ver un sesgo político concreto en esta entrada, porque todos los partidos políticos, de todo signo, recurrieron, recurren y recurrirán a la manipulación, si con ello pueden asegurarse un puñado de electores. Pero en este caso -una vez más- le ha tocado al PP.

En su día (hace ya algo más de 15 años) se hablaba en Cantabria del supuesto secuestro de un número de la revista Interviú en el que se hablaba en uno de sus reportajes del “lado más oscuro” del que entonces era alcalde de Santander, Gonzalo Piñeiro (PP), el mismo que habría organizado el preciso día de salir a la luz la revista un “comando” encargado de “saquear” los kioscos de Santander con el fin de evitar que los ciudadanos de la ciudad pudieran adquirirla y enterarse de sus chanchuchos.

Y fue también por aquellas fechas en que José Joaquín Martínez Sieso (PP) era presidente de Cantabria, cuando comenzó a circular entre la población un logotipo publicitario muy particular. Éste consistía en un dibujo de un bisonte -claramente se reproducía de una forma un tanto esquemática el motivo del “bisonte acurrucado” de la cueva de Altamira-. Hasta aquí todo natural, pero es que la peculiaridad del mencionado logotipo recaía en el hecho de que, de manera supuestamente premeditada, algunos de los trazos que conformaban la figura habían sido resaltados. ¿Con qué finalidad? Pues creo que, una vez más, una imagen vale más que mil palabras:

https://amsterdam08.files.wordpress.com/2011/11/sieso.jpg?w=500

La siguiente pregunta, en pura lógica, sería “¿Sirvió para algo a los políticos interesados esta estrategia de publicidad subliminal?”. Pues parece que no para demasiado, pues en las elecciones de 2003 el PP tampoco consiguió -como ya le había ocurrido en las elecciones previas- la mayoría absoluta, y el PRC, que lo había apoyado hasta entonces, cambió sus alianzas a la espera de mayores recompensas, y pactó con el PSC. La conclusión fue que Miguel Ángel Revilla fue nombrado presidente de Cantabria.

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(Calle San Fernando de Santander.)

Tal vez algún ingenuo pueda preguntarse a estas alturas cómo está el tema del urbanismo en la provincia de Cantabria y qué podemos destacar de su capital. Pues bien, de esto quiero hablar precisamente hoy en el blog, o, quizá mejor, quiero dejar que sea un amigo, un especialista en cuestiones del patrimonio, el que exponga la situación que se ha dado y se da todavía en la región. Les presento, pues, a continuación ese relato, algo pulido por mí mismo en su redacción, pero fiel al original en todo su contenido, para que lo disfruten… o rabien por dentro de todo lo que hemos perdido.

(Vista aérea de Cazoña.)

1. PLANTEAMIENTO GENERAL SOBRE PATRIMONIO Y URBANISMO EN CANTABRIA

Para empezar, hemos de considerar que hasta los años 70 del siglo XX no hubo -no sólo en España, sino en toda Europa- una auténtica conciencia preocupada en la conservación de los cascos históricos de las ciudades, más allá de ciertos intentos de conservar tan sólo algunos edificios considerados especialmente singulares, pero que, muchas veces, al quedar destruido el resto, quedaron totalmente descontextualizados.

(Otra vista de la “belleza monumental” de Cazoña.)

La destrucción y la desvirtuación de edificios o conjuntos arquitectónicos enteros con valor histórico han venido marcadas en España, y en ello Cantabria ha sido buen exponente, por un conjunto de tristes fenómenos, frente a los cuales las instituciones competentes han mostrado indeferencia cuando no han sido ellas mismas las responsables directas.

  • DESCONTEXTUALIZACIÓN DE EDIFICIOS. Se ha dado frecuentemente el caso de edificios singulares que han quedado descontextualizados al haber sido rodeados (caso del Palacio de Riva-Herrera de Santander) por edificaciones modernas que en muchas ocasiones han obedecido a criterios de carácter especulativo.

(Palacio de Riva-Herrera de Santander, antes de su “restauración”.)

  • RESTAURACIONES SIN CRITERIO HISTÓRICO Y/O ESTÉTICO. Ha sido frecuente la restauración de edificios antiguos sin ningún criterio histórico (caso de la Torre de Estrada, en Val de San Vicente, en cuya restauración se ha rellenado gran parte del foso que la rodeaba).

(Torre de Estrada, Val de San Vicente, una vez “restaurada”.)

  • ELIMINACIÓN DE LA UNIDAD DE CONJUNTO CON LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS ÁREAS URBANIZADAS. En conjuntos históricos muy característicos de Cantabria (como Luey, en Val de San Vicente) se han construido urbanizaciones que han destruido la singularidad y la estética del conjunto (Luey constituía un buen ejemplo de pueblo tradicional, con casas típicas, muchas de ellas barrocas).

(Chalets adosados en Luey.)

  • REFORMAS INADECUADAS Y SIN CRITERIO HISTÓRICO-ESTÉTICO HECHAS POR PARTICUARES. En los años 60 del pasado siglo, con el “desarrollismo” y el crecimiento económico, muchos particulares procedieron a arreglar las casas tradicionales sin seguir ningún criterio, eliminando balcones, cubriendo fachadas con plaquetas o cambiando ventanas…, tal como ha sucedido, por ejemplo, en el caso de Escobedo.
  •  CARENCIA DE DECLARACIONES -CON FIGURAS DE PROTECCIÓN- DE NUMEROSOS CONJUNTOS DE INTERÉS HISTÓRICO-ARTÍSTICO. En Cantabria, las declaraciones han afectado muchas veces a edificios aislados especialmente notables (tales como palacios o torres), pero existen conjuntos de interés, que, al carecer de algún tipo de arquitectura nobiliaria, y pese a tratarse de conjuntos completos de casas antiguas, han quedado fuera de cualquier declaración que implique su protección. Este sería el caso de La Hayuela (Udías) o el de Riclones (Rionansa). En relación con este último fenómeno, la tendencia existente ha sido siempre a declarar la arquitectura nobiliaria, mientras que las construcciones propias de las clases más populares han quedado excluidas de cualquier medida de protección, lo que ha implicado frecuentemente su degradación (algunas se han convertido en almacenes). Además, con vistas a su protección, se han considerado básicamente edificios o conjuntos que abarcan hasta principios del siglo XX, pero hay, asimismo, otros edificios o conjuntos posteriores que, por su singularidad, por lo que representan en la historia de la arquitectura regional, deberían igualmente ser protegidos, y hoy no lo están.

(Vista de Riclones.)

2. EL CASO DE SANTANDER Y SU ENTORNO

Hoy, en el entorno de la Bahía de Santander apenas se conservan edificios históricos relevantes. En los monumentos de época medieval la conservación es en general muy deficiente, y tampoco es posible hablar de ningún conjunto histórico bien conservado, pues todos han sido destruidos o muy transformados desde los años 50 del siglo pasado (Astillero, Igollo…). Todos los espacios se han llenado de urbanizaciones y chalets, y ello ha provocado que se hayan perdido los conjuntos típicamente montañeses, de los que sólo se han mantenido pequeños “relictos”. Pero, por si fuera poco, tampoco se ha procedido a la declaración de lo que actualmente se conserva, un patrimonio que continúa constantemente amenazado, aunque últimamente ya se haya empezado a incluirlo a medida que se desarrollan los planes urbanísticos.

El patrimonio mejor conservado en el entorno de la Bahía es el religioso, pero casi todo él es de época moderna, y en muchos casos sus manifestaciones se han desvirtuado con añadidos antiestéticos (ejemplos son la iglesia de San Julián de Herrera o la ermita de Nuestra Señora de Solares, ambas en Camargo).

(Iglesia de San Julián de Herrera de Camargo, con su “hermoso” añadido en el lateral.)

Otro patrimonio del que también conservamos bastantes ejemplos es el civil, con casonas singulares, pero que frecuentemente han sido reformadas con escaso criterio estético, haciéndose desaparecer elementos originales (como las corraladas) y añadiéndose otros elementos que desvirtúan (caso del Ayuntamiento de Camargo o del Palacio de Pronillo en Santander).

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(Imagen de Santander en 1867 con el Castillo de San Felipe y, detrás de él, la catedral.)

Por lo que se refiere a la arquitectura militar, Santander, como villa medieval, estuvo amurallada y contaba con un castillo, el Castillo de San Felipe. Pero este castillo, reformado en el siglo XVI, fue derribado en la última década del siglo XIX, mientras que las murallas de la ciudad fueron siendo destruidas progresivamente y no se han valorados hasta hace escasos años. De ellas sólo visible hoy un pequeño fragmento cuya musealización ha supuesto un enorme gasto de dinero.

(Fragmento de la muralla medieval de Santander en la Plaza Porticada durante el proceso de musealización.)

Del resto de fortificaciones de época moderna se han conservado pocos vestigios, que, además, siguen actualmente sin protección. El elemento arquitectónico más importante en este ámbito y que todavía se conserva sería el Castillo de Corbanera en La Maruca, que parece abandonado a su suerte. Precisamente, cerca de éste se encontraba hasta hace poco los restos de la Batería de San Pedro del Mar, hoy absolutamente transformada/destruida al realizarse una supuesta restauración que en realidad supuso las total reinterpretación del monumento, eliminándose elementos originales y añadiéndose otros totalmente descontextualizados.

(Castillo de Corbanera en La Maruca.)

Por último, de la Guerra Civil hasta hoy la protección a los monumentos conservados también ha brillado por su ausencia. Véanse los casos de las baterías de Piquío o El Faro, que han sido abandonadas a su suerte.

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(Nido de ametralladoras de la Guerra Civil en los Jardines de Piquío de Santander.)

Como conclusión a este apartado, podemos decir que la ciudad de Santander ha perdido hoy casi todo el carácter histórico y hasta topográfico que poseía originalmente. Somorrostro, núcleo original de la ciudad, está casi completamente desmontado, de tal manera que sólo se conserva parte de la cabecera y la parte occidental del cerro. Allí se han ido abriendo calles enteras, como la Calle Cádiz. Por otra parte, lo poco del casco antiguo que quedaba en la parte occidental de la ciudad (zona del Cabildo de Arriba) se ha dejado caer y, los escasos testimonios que perviven y que no amenazan ruina -tal como sucede con la pequeña la casa barroca con escudo de la Calle Alta- están en mal estado de conservación.

(Casa barroca de la Calle Alta de Santander. Apréciese el escudo en la parte derecha del edificio.)

A propósito, toda esta zona del Cabildo de Arriba, la más histórica de Santander, no ha sido nunca declarada con ninguna figura de protección, como tampoco lo han sido la Calle Arrabal ni la Calle Medio. Lo que sí se ha declarado es el ensanche de la ciudad (zona hacia Pereda) y otras zonas urbanas construidas desde mediados del siglo XIX, tales como El Sardinero, que, por lo demás, ha sido muy modificado.

(Muestra de los pocos edificios del Santander antiguo que todavía quedan en el Cabildo de Arriba y del penoso estado en que se encuentran muchos. La mayor parte de las casas antiguas han sido durante años abandondas a su suerte y finalmente o han colapsado o han sido derribadas por las autoridades.)

En el Paseo Pereda, que constituye una de las zonas actualmente más valoradas de la ciudad (hasta el punto casi de ser el “escaparate” de la misma), se conservan todavía, en la parte inferior de algunos edificios, testimonios del siglo XVIII, siendo el resto de la factura de las misma construcciones de los siglos XIX y XX. Pero sucede que al hacerse también reformas en estos edificios se han eliminado de ellos elementos originales (caso de las antiguas cornisas).

(Edificios antiguos del Paseo Pereda de Santander.)

Otros edificios históricos, como la Aduana (de estilo “Chicago recurrente”) o el Edificio de Tabacalera, o no están protegidos o lo están insuficientemente.

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(Edificio de la Aduana de Santander.)

Además, gran parte de las construcciones e instalaciones son muchas veces insuficientes o de mala calidad. Veamos un caso.

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(Casas del Barrio Pesquero de Santander.)

El Barrio Pesquero, barrio de pescadores creado ex novo en los años 40 del siglo pasado -antes de esta fecha, los pescadores residían en Tetuán-, fue construido con un presupuesto bastante inferior del considerado originalmente, lo que se tradujo en la edificación de casas de mala calidad y que no contaban con los suficientes servicios, un fenómeno que sucedió igualmente en la zona de la Calle Castilla-Marqués de la Hermida y también en las prolongaciones que se han hecho de la ciudad y que se han llevado a cabo sin ningún plan preconcebido. Es más, en todas estas ampliaciones lo que ha primado ha sido más bien la especulación claramente amparada por las instituciones.

http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef0133f304eec5970b-550wi

(Edificios “monumentales” en Marqués de la Hermida, frente al Barrio Pesquero.)

Todo este conjunto de fenómenos y problemas mencionados ha hecho finalmente que lo que ha quedado de Santander configure hoy día una ciudad con escaso interés arquitectónico -especialmente si la comparamos con muchas otras-, en la que es difícil apreciar el desarrollo histórico que ha seguido y en la que se percibe la ausencia de un centro urbano claro. A todo ello se suma, y eso también hay que tenerlo presente, el hecho de que se ha procedido en ella a una destrucción más o menos sistemática de todos sus yacimientos arqueológicos.

(Vista aérea de Santander y su crecimiento.)

De momento creo que dejaremos ya para otro día el abordar el urbanismo de otros núcleos de población importantes de Cantabria tales como Castro Urdiales, Laredo, Torrelavega o Reinosa…, donde la barrabasadas en los últimos años han sido también incontables.

Hasta la próxima.

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LNC

Lágrima Negra es otro de los curiosos personajes que me ha tocado en gracia conocer. Habría que decir de él, en primer lugar, que una vida “castigándose duro el cuerpo y la mente” ha terminado por hacer mella en él, pero ahí sigue, al pie del cañón, pululando por calles rodeadas de espantosos bloques de pisos.

En los últimos tiempos uno de los principales objetivos de Lágima Negra es salir de cuevas, pero resulta que no quiere ir solo: quiere que un profesional del tema le acompañe, porque a él le da miedo adentrarse en solitario en las oscuras profundidades de la tierra. Y un buen día creyó haber encontrado al especialista de sus sueños, pero, al poco, terminó por darse cuenta de que éste le iba dando largas.

En todo caso, nos dejó, para deleite del personal (o tal vez sólo para mi deleite personal), sus reflexiones sobre el asunto, algunas perlas de sabiduría, que quiero recoger ahora fielmente en el blog.

Puede que una vez más, mi queridos lectores, no entiendan bien qué quiso expresar Lágrima Negra con sus frases. Quédense simplemente entonces con que lo que él quería era que lo acompañasen a visitar una cueva, porque tenía miedo de entrar pero no salir. Quédense simplemente con que, mientras hablaba sobre todo ello y le iban al tiempo dando largas, nuestro protagonista reflexionaba sobre lo que en esos momentos veía o se decía, en frases deshilvanadas y a menudo sin sentido claro, que he decido finalmente agrupar en esta entrada para dar cierta sensación de continuidad al “discurso”.

Y dicho esto, les dejo hoy con Lágrima Negra.

“Siempre me tendrás a mí para que respondas por dónde.” […] “Salgo a hacerte la lata, a ver si tienes los cojones de llevarme a una cueva.” […] “A que la tecnología avanza… He visto la última que han sacado… ¡y es una becerra!” […] “Planos de ruptura, por donde se ha cascado la principal cáscara de arriba.” […] “Que el centro lo vas a sacar del centro.” […] “¡Déjame oír la música, Milio, que no tienes cojones de llevarme!” […] “¡Coño!, mejor uno de ésos que… que otro.” […] “Pero yo a los a los 4 ó 5 metros que no veo la luz, ¡piff…!, me echo pa tras.” […] “Lo que necesito es que marque las cuevas (…). Si estoy por aquí es por algo. Ya he venido 12 ó 15 veces. Pero no me lo dice. ¡Se cree que estoy de cachondeo!” […] “El petardo le concentra de una cosa, pero le descentra de 200.” […] “El aceite (en Marruecos) era pa matar… ¡A veces te morías porque se te había olvidado respirar!” […] “Está: La Coruña, Asturias, el País Vasco, Zaragoza y luego Barcelona, y en el medio el paso a Francia… ¡Hendaya!” […] “No me voy a tirar a batallas que no sé si voy a ganar. Prefiero entrar en alguna en que ya haya estado. Suerte o muerte… ¡Porque la realidad no existe!” […] “Depende de lo que hables sabes cuáles son los túneles, y sabes dónde estás tú.”[…] “Milio no me va a llevar allí, a una cueva, ni con dos cojones.” […] “Tú la vida la buscas en las piedras; yo la busco en la vida. “[…] “¿Sabes cómo firmo yo? Pongo `x´ al cuadrado, porque `x´ es la incógnita, y multiplícala por la misma parte. La `x´ no se sabe nunca lo que es, hasta que yo te lo diga.” […] “Me puedo morir ¡y tú qué sabes si estoy muerto o estoy vivo!” […] “Si me sé algo y si él sabe algo (otra cosa), ¡pues juntamos las dos partes!” […] “Ni La Pinta, ni La Niña, ni La Santa María… ¡Tú ninguna de las tres vírgenes cogiste!” […] “Por Navidad se reúnen la familia, el grupo de conocidos, ¡como nosotros hoy!” […] “Hasta a partir de hoy a mediodía no empieza la cosa a petarse.” […] “Al que quiero es aquí a éste, ¡al Capitán América, a Emilius!” […] “Yo me salgo del peso excesivo enseguida…. Visto así: si es excesivo, pues me sobra.” […] “Tampoco me deja la madre verle tanto las notas, ¡con que vea la calificación!” […] “Date otra vuelta [a la bufanda], a ver si, entrando en calor, respiras.” […] “Tontas las algarrobas…, ¿no?” […] “Me las apañé, como punta en cama.” […] “A mí por potencia que no falte, pero `por mecagüendiós´, si hay que hacerlo, se hace.” […] “¡Coño!, si entro aquí, ¡para qué voy a estar marcando 5 segundos!” […] “No busques la `x´. Milio ya tiene una `x´, una `x´ infinita…, ¡que no me quiere llevar a la cueva ni por sus santos cojones!” […] “Nunca juegues la partida si no quieres perderla.”

BONUS TRACK:

“Si tengo que entrar, entro, pero entrar y no salir…, ¿sabes?” […] “Sabes que es mejor entrar con los pies por delante, ¡y luego te empujas con los hombros!” […] “Tú di que sí; pero siempre negativo.”

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bocaExiste en Cantabria una cueva llena de “misterios ikerianos”.

Escondida en medio de un zarzal, que crece sin control en una zona de repoblación de eucaliptos que casi ha acabado con el primitivo encinar, se oculta la pequeña boca de esta cavidad, situada entre los municipios de Camargo y Piélagos en pleno karst de Peñajorao.

Fue descubierta a inicios de los años 80 del pasado siglo, e intervenida arqueológicamente en 1995 y 2010.

Su origen geológico es un colector de aguas de una dolina que se colmató y que en la actualidad se ha convertido en un exiguo rellano delante de la pequeña boca de la cueva, que apenas alcanza el metro de altura.

La cueva se estructura en varios niveles que van descendiendo desde la boca. El exiguo vestíbulo (donde se recuperaron fragmentos de cerámicas antiguas) se convierte en una sima descendente de unos 3 metros que hay que sortear con ayuda de escalas o cuerdas para llegar al primer nivel de la cueva, que se ha denominado “Sala Sepulcral” por los hallazgos descubiertos. Esta sala, que alcanza los 10 metros de longitud, se extiende lateralmente por la llamada “Galería de los Derrubios”, de suelo descendente y en la que ha caído parte de los materiales depositados en la “Sala Sepulcral”. Dicha galería concluye después de unos 7 metros en un laminador superior (a unos 3,5 m del suelo), por el que se accede a una boca secundaria de la cueva, que es demasiado pequeña para ser usada por el hombre. En la parte final de esta galería se hallaron tres punzones de hueso. que se han relacionado con labores de tejido en época altomedieval, pero que suelen aparecer en contextos funerarios.

simainicial Al inicio de la “Galería de los Derrubios” se halla otra sima, que también hay que bajar con ayuda de escala o cuerda y que da paso al nivel inferior de la cueva.

sima2Este nivel recibe el nombre de “Sala de los Caballos”, porque en él se encontraron un caballo y una cierva depositados y colocados de forma ritual en el suelo hace 10.000 años, es decir, en el periodo aziliense. Para ello, los individuos azilienses debieron romper una estalactita, para poder bajar hasta allí dichos animales.

Se desconoce el porqué de tanto esfuerzo, pues no se han recuperado en la cueva otros restos de esa remota época. El caballo se encuentra en una sala lateral, húmeda y de techo bajo, junto a restos revueltos de un cabrito y zarpazos de oso (también aparecieron una sierra de hierro y cerámica). Pero no parece que ningún oso haya arrastrado allí dichos animales. Además, para mayor misterio, no se han encontrado huesos de oso (¡y no es tan fácil salir de la cueva!). La cierva se halla en medio del pasillo principal de la sala, junto a una trinchera artificial cuyo uso también se desconoce. El suelo de este nivel está intacto; es el por el que transitaron los hombres primitivos.

¿Qué ceremonia realizarían en este nivel inferior los azilienses, y que incluía el traslado y deposición de estos animales? Debía de ser, en todo caso, algo importante, teniendo en cuenta el esfuerzo que realizaron (no es tan fácil bajar por esas simas un caballo y una cierva a la luz de antorchas o lámparas). Primer misterio. caballo cierva El segundo misterio se encuentra en el primer nivel, en la “Sala Sepulcral”. Aquí se recogieron, entre las piedras, huesos pertenecientes a, al menos, 16 individuos. Fueron llevados al Museo, aunque aún hoy en día es posible ver algún resto óseo en la sala. Resultaron pertenecer a personas que vivieron entre el IV y III milenio a. C., durante el Neolítico Final – Calcolítico, según las dataciones por Carbono 14 de alguno de estos huesos. Los cuerpos de los fallecidos fueron colocados en su tiempo directamente sobre el suelo, sin apenas ajuar. Junto a ellos aparecieron cuatro grandes orzas cerámicas fechadas en 3200 a. C. y huesos quemados de animales domesticados, así como materiales de otras épocas (vasijas, cuchillos, elementos de cinturón, etc.). ¿Se trataba, entonces, de un cementerio “normal” de algún poblado calcolítico o más bien hemos de adjudicar este tipo de enterramientos a sucesos de carácter extraordinario, como epidemias o asesinatos? hueso En el nivel inferior de la “Sala de los Caballos”, así como en la “Galería de los Derrubios” del nivel superior, se han catalogado más de cien paneles con representaciones del llamado arte esquemático-abstracto: puntos y líneas, a veces formando agrupaciones (líneas paralelas o divergentes, grupos de puntos…), realizados en carbón negro, que recorren las paredes y vinculados en bastantes ocasiones a formaciones estalagmíticas. Entre esas representaciones destacan, por su rareza, la de un antropomorfo que estira sus miembros y que tiene marcado el pene, y, en segundo lugar, una cara dibujada en una estalagmita. La datación por Carbono 14 de dos de esos puntos de la cueva sitúa su realización en el siglo IX. En el suelo de dicha sala, aparte de gours, se ven restos de hogares que servirían para iluminar el camino y obtener el carbón para hacer esas pinturas abstractas de significación enigmática. antropomorfo cara Asociadas a este horizonte altomedieval podrían estar acaso las vasijas a torneta, los punzones de hueso, una placa liriforme y un briquet metálico del nivel superior, aunque su cronología tardoantigua-altomedieval es algo anterior al siglo IX. Además, este tipo de materiales se suelen asociar con contextos funerarios. Y hasta el momento los muertos de la “Sala Sepulcral” son cuatro milenios anteriores a las pinturas.

El arte esquemático-abstracto es una manifestación altomedieval singular de Cantabria, cuya significación se desconoce. ¿Por qué unos cristianos bajan a una cueva oscura y perdida en el bosque para pintar manchas? ¿Es que eran iletrados? ¿O bien hacían ritos precristianos en contra o a favor de ciertas fuerzas de la naturaleza o para santificar el lugar donde tuvieron que ver a los muertos calcolíticos del nivel superior, o al caballo y al ciervo del nivel inferior? Y el antropomorfo y la cara, ¿qué papel desempeñan dentro de este conjunto de manchas? ¿Son una especie de “vigías” o de” demiurgos”? Tercer misterio que espera ser resuelto. carbon Aparte de su ocupación durante el Postpaleolítico, el Calcolítico y la Alta Edad Media, la cueva también fue usada de manera esporádica como refugio durante el siglo XX (probablemente, en la Guerra Civil y/o la postguerra). Sería utilizada eventualmente para esconderse por alguien que huyese de la guerra, o acaso por algún delincuente, ya que alguien bajó hasta el nivel inferior para no ser visto. De esta época se conservan al final de la cueva algún grafito hecho con carbón vegetal, ya medio borrado, y en el que apenas se distinguen letras (XO), así como alguna lata y suela de zapato. Es decir, casi no hay restos, pero los que hay están al fondo. Por tanto, ¿qué hizo esta persona o personas en la cueva y por qué no tuvieron miedo de los animales azilienses, los muertos calcolíticos o las manchas de la pared medievales?

Aún hoy todos estos enigmas nos fascinan, y habrá que esperar a futuras investigaciones para su resolución. Confiemos en que la respuesta nos llegue antes del Cuarto Milenio. gours

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Hace un tiempo publiqué una entrada en el blog sobre el Pantano del Ebro y la repercusión que tuvo su construcción para la comarca de Campoo.

(Enlace a la entrada: https://mirincondelabahia.wordpress.com/2011/12/03/un-poquito-de-historia-el-embalse-del-ebro/).

Por casualidad encontré recientemente en una web de meteorología de la comarca (http://www.meteocampoo.es/) unas fotografías aéreas realizadas por el Ejército del Aire, sobre la zona del Pantano, durante los años finales de construcción del mismo, aunque antes de que se cerrara la presa (en torno a 1946). En las fotografías se ven los pueblos que fueron inundados y algunos que quedaron sumergidos solo parcialmente; además se intuye cuál era el paisaje de lo que hoy está bajo las aguas. Ahí las tienen, disfrútenlas.

1. Los pueblos inundados

Imagen de los pueblos de Quintanilla, Medianedo y La Magdalena (todos ellos inundados). También se ve Arroyo, donde hoy se ubica la presa.

Obras de la presa en Arroyo.

Obras de la presa en Arroyo y meandros del río Ebro que, como se ve en la imagen, recibía en este punto las aguas de su afluente el río Virga (que hoy desemboca directamente en la parte occidental del pantano).

Imagen de Reinosa y las vegas de los ríos Ebro, Híjar e Izarilla (parte derecha de la foto), que hoy en día están parcialmente inundadas.

Imagen de Reinosa y las vegas de los ríos Ebro, Híjar e Izarilla.

Evidentemente esta imagen no es de los años 40, sino que es una imagen aérea de Reinosa en la actualidad. La pongo porque me parece interesante para comparar con la anterior, pues se aprecia perfectamente el crecimiento urbanístico de la ciudad (sobre todo hacia el oeste) y el desarrollo industrial en la vega del río Izarilla (al este de la ciudad).

Evidentemente esta imagen no es de los años 40, sino que es una imagen aérea de Reinosa en la actualidad. La pongo porque me parece interesante para comparar con la anterior, pues se aprecia perfectamente el crecimiento urbanístico de la ciudad (sobre todo hacia el oeste) y el desarrollo industrial en la vega del río Izarilla (al este de la ciudad).

Imagen de la Población de Yuso, pueblo en el que solo algunas casas fueron inundadas.

Imagen de la Población de Yuso, pueblo en el que solo algunas casas fueron inundadas.

Localidad de La Riva, bosque de la Pozona y puente Noguerol (diseñado y construido para unir la orilla norte y la sur del embalse, pero que se derrumbó poco después de que fuera inundado y nunca se volvió a rehacer).

Localidad de La Riva, bosque de la Pozona y puente Noguerol (diseñado y construido para unir la orilla norte y la sur del embalse, pero que se derrumbó poco después de que fuera inundado el embalse y nunca se volvió a rehacer).

Localidad de Corconte. A la derecha de la imagen se aprecia la carretera de ascenso al Puerto del Escudo (que une el valle cántabro de Luena con las Merindades burgalesas).

Localidad de Corconte. Toda la vega al sur de este pueblo está hoy en día inundada. A la derecha de la imagen se aprecia la carretera de ascenso al Puerto del Escudo (que une el valle cántabro de Luena con las Merindades burgalesas).

Como ya he comentado las imágenes han sido tomadas de la web MeteoCampoo (http://www.meteocampoo.es/).

Un saludo.

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El territorio al que hoy en día podemos denominar como Campoo es algo muy difuso. Si nos centramos en los topónimos, vemos que la denominación de varios municipios españoles hacen referencia a este nombre: Campoo de Yuso, Campoo de Suso, Campoo de Enmedio o Aguilar de Campoo. Los tres primeros están en Cantabria; el cuarto en Castilla y León, y éste es uno de los aspectos que quería comentar en esta entrada.

Los territorios que podemos considerar como campurrianos son los que antaño se incluyeron en el Marquesado de Aguilar de Campoo y que incluía territorios del sur de la actual Cantabria y del norte de las provincias de Palencia y Burgos (actual comunidad de Castilla y León).

Mapa de la antigua Merindad de Aguilar de Campoo.

Mapa de la antigua Merindad de Aguilar de Campoo.

Durante la Edad Media este territorio se denominó Merindad de Aguilar de Campoo (las merindades eran una forma de organización jurídica y económica del territorio muy habitual en la Castilla medieval, sobre todo en territorios al norte del río Duero). Los Reyes Católicos conformarían más tarde un Marquesado con el mismo nombre.

La antigua Merindad de Aguilar de Campoo en la división provincial actual entre Cantabria, Palencia y Burgos.

La antigua Merindad de Aguilar de Campoo en la división provincial actual entre Cantabria, Palencia y Burgos.

En 1481 se produjo un hecho bastante relevante para este territorio. Una parte de la Merindad de Aguilar se separó de ella conformando la Merindad menor de Campoo, que fijó su capital en Reinosa. Así, tenemos desde entonces dos territorios divididos de Campoo: el que después se integraría en la provincia de Palencia (con capital en Aguilar) y el que después sería parte de Cantabria (con capital en Reinosa). Pero eso vendría mucho más tarde. Durante la Edad Moderna la Merindad de Aguilar dependía administrativamente de la Provincia de Palencia. La Merindad de Campoo (con capital en Reinosa) basculó según los periodos entre la provincia de Palencia y la de Santander.

Castillo de Argüeso (Hermandad de Campoo de Suso).

Castillo de Argüeso (Hermandad de Campoo de Suso).

Con la llegada del orden constitucional, el “Campoo palentino” se integró en la provincia de Palencia (Comunidad de Castilla y León), dentro de una amplia comarca que actualmente se conoce como “Montaña Palentina” y que engloba distintos territorios. El “Campoo cántabro” formó parte de la provincia de Santander (convertida en comunidad autónoma con el nombre de Cantabria en el año 1981) y conforma la comarca conocida como “Campoo-Los Valles”.

Iglesia de Santa Cecilia y castillo de Aguilar de Campoo.

Iglesia de Santa Cecilia y castillo de Aguilar de Campoo.

Antes hemos dicho que parte del territorio de Campoo está hoy integrado en la provincia de Burgos. Concretamente se trata de los pueblos que componen el valle de Bricia y algunos del valle de Valdebezana, como Soncillo. Curiosamente, estos territorios, a pesar de estar más cerca de Reinosa que de Aguilar, siguieron perteneciendo a la merindad del segundo cuando ambas se dividieron a finales del siglo XV; cuando los borbones realizaron la reorganización del territorio en provincias, estos municipios quedaron “aislados” de la provincia de Palencia por el “Campoo cántabro”, por lo que se integraron en la provincia de Santander, aunque en 1833 pasaron a formar parte de la provincia de Burgos, dentro de la extensa comarca de las Merindades.

Iglesia de San Sebastián (Reinosa).

Iglesia de San Sebastián (Reinosa).

Y así, por cuestiones administrativas más que reales, pueblos y valles con tradiciones y costumbres comunes quedaron repartidos entre tres provincias y dos comunidades autónomas.

Y es que los límites administrativos muchas veces son artificiales. ¿Qué diferencia hay entre los habitantes de dos pueblos a los que solo separan un par de kilómetros y un límite entre provincias? Probablemente ninguno, salvo que unos van al médico a Santander y otros a Palencia. Los límites y las fronteras muchas veces crean diferencias incomprensibles, cuando en realidad es más lo que une que lo que divide.

Río Ebro a su paso por Valderredible.

Río Ebro a su paso por Valderredible.

Un saludo.

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