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Archive for the ‘Viajes / Lugares de interés’ Category

Empate que supo a muy poco en la capital maragata. El partido de ayer fue un choque sin un dominador claro, de los que son muy atractivos para el espectador imparcial pero que tienen con el corazón en un puño a los que somos incapaces de ser plenamente objetivos, pues el Racing es uno de los que se mide en duelo. Tras una primera parte en la que hubo fases de dominio evidente del Racing, aunque con ocasiones claras para ambas escuadras, la oportunidad de los verdiblancos para ponerse por delante, llegaría cuando tan solo restaba un minuto para la conclusión del primer acto. Dioni intenta un recorte dentro del área, el defensa le caza y… penalti. Riguroso, muy riguroso, pero penalti. Disparó el propio delantero andaluz pero el cancerbero maragato, adivinó la trayectoria del balón, evitando el gol en un primer instante pero repeliéndola, de manera que Coulibaly, raudo y atento, pudo hacerse con el rechace y anotar el primer gol de la tarde.

Pi, pi, piiiiiiiii. ¡A la caseta! Coincidiendo con la puesta de sol, que ninguno de los presentes queríamos que llegase pues nos imaginábamos la que nos esperaba tras ello en la más que fría capital astorgana, el Racing se iba al descanso ganando 0-1 y momentaneamente situado en segunda posición de la tabla. Los más de 300 seguidores desplazados, pudieron tomarse una caña y charlar un rato en el ayer más concurrido que nunca, bar del Complejo Municipal de “La Eragudina”. Un ambiente acogedor en un estadio que ayer se quedó pequeño y en el que pudimos comprobar lo bien que el Atlético Astorga F.C. cuida a sus socios, entregándoles mantas verdes, como el color oficial del equipo y encendiendo unos pequeños calefactores situados en la cubierta de la única tribuna con la que cuenta el estadio… Sin duda, todo un lujazo, más propio de estadios como el Bernabéu pero que los presentes, también agradecimos enormemente. 

La segunda mitad fue más de lo mismo, salvo en los primeros minutos en los que esta vez, fue al Astorga a quien le toco llevar la iniciativa del encuentro, con unas cuantas buenas ocasiones, que a punto estuvieron de costarle un disgusto al portero de un Racing que pareció salir destemplado pero que, afortunadamente para los intereses santanderinos, pronto volvió a entrar en calor. Justo cuando el Racing mejor parecía estar y disponía de las ocasiones más claras, David Bandera, el “killer” por excelencia del conjunto leonés, (que fue quien llevó la iniciativa en ataque durante todo el encuentro, disponiendo de ocasiones muy claras), recogió en el borde del área un despeje de la defensa del Racing y se inventó un fuerte disparo ante el que nada pudo hacer Óscar Santiago. Empate a 1 y desde ahí, poco más pudimos ver, salvo algún intento tibio en ambas áreas por terminar de llevarse el encuentro. 

Pitido final y reparto de puntos. El portero local fue manteado por sus compañeros, pues ayer jugó su último partido como profesional, debido a una lesión en el hombro que le impide continuar. La afición racinguista desplazada, también se sumó al homenaje, aplaudiendo al experimentado guardameta. El propio club, como tal, ya se había sumado previamente al hacerle entrega “Tuto” Sañudo (Presidente de Honor de la entidad), de la primera indumentaria verdiblanca para esta temporada.

 

FICHA TÉCNICA:

Atlético Astorga 1: Javi, Cristian, Juanra, Antonio, Víctor, Víctor Andrés, Diego, Ivi Vales, Roberto Puente, David Bandera y Lago (Marcos, min. 65).
Racing 1: Óscar Santiago, Fede San Emeterio, César Caneda, Jon García, Mikel Santamaría, Álvaro Peña, Borja Granero, Óscar Fernández, Dani Rodríguez (Migue García, min. 87), Couibaly (Francis, min. 57) y Dioni.
 
Goles: 0-1, min. 45: Coulibaly. 1-1, min. 74: David Bandera.
 
Árbitro: Villa Maestre (Colegio Extremeño). Amonestó al local Juanra y a los visitantes Jon García, Álvaro Peña, Borja Granero, Migue García y Fede San Emeterio.
 
Incidencias: Unos mil aficionados, más de 300 del Racing. Día soleado en La Eragudina. 

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Aquí les dejo, queridos visitantes del blog, una breve selección de algunos de los hermosos paisajes que pude contemplar durante mi estancia veraniega en Perú, lugar enigmático del planeta, con sus huacas y desiertos, los geoglifos de Nazca, sus hermosas (y falsas) piedras de Ica, Sacsahuamán, Cuzco, Machu Pichu…

Que las disfruten.

Amanece en Machu Picchu, que no es poco

Amanece en Machu Picchu, que no es poco.

Plaza de Armas, Cusco

Plaza de Armas, Cusco.

Lunahuaná, una experiencia radical.

Lunahuaná, una experiencia radical.

Sunset en Huacachina.

Sunset en Huacachina.

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Hace un tiempo publiqué una entrada en el blog sobre el Pantano del Ebro y la repercusión que tuvo su construcción para la comarca de Campoo.

(Enlace a la entrada: https://mirincondelabahia.wordpress.com/2011/12/03/un-poquito-de-historia-el-embalse-del-ebro/).

Por casualidad encontré recientemente en una web de meteorología de la comarca (http://www.meteocampoo.es/) unas fotografías aéreas realizadas por el Ejército del Aire, sobre la zona del Pantano, durante los años finales de construcción del mismo, aunque antes de que se cerrara la presa (en torno a 1946). En las fotografías se ven los pueblos que fueron inundados y algunos que quedaron sumergidos solo parcialmente; además se intuye cuál era el paisaje de lo que hoy está bajo las aguas. Ahí las tienen, disfrútenlas.

1. Los pueblos inundados

Imagen de los pueblos de Quintanilla, Medianedo y La Magdalena (todos ellos inundados). También se ve Arroyo, donde hoy se ubica la presa.

Obras de la presa en Arroyo.

Obras de la presa en Arroyo y meandros del río Ebro que, como se ve en la imagen, recibía en este punto las aguas de su afluente el río Virga (que hoy desemboca directamente en la parte occidental del pantano).

Imagen de Reinosa y las vegas de los ríos Ebro, Híjar e Izarilla (parte derecha de la foto), que hoy en día están parcialmente inundadas.

Imagen de Reinosa y las vegas de los ríos Ebro, Híjar e Izarilla.

Evidentemente esta imagen no es de los años 40, sino que es una imagen aérea de Reinosa en la actualidad. La pongo porque me parece interesante para comparar con la anterior, pues se aprecia perfectamente el crecimiento urbanístico de la ciudad (sobre todo hacia el oeste) y el desarrollo industrial en la vega del río Izarilla (al este de la ciudad).

Evidentemente esta imagen no es de los años 40, sino que es una imagen aérea de Reinosa en la actualidad. La pongo porque me parece interesante para comparar con la anterior, pues se aprecia perfectamente el crecimiento urbanístico de la ciudad (sobre todo hacia el oeste) y el desarrollo industrial en la vega del río Izarilla (al este de la ciudad).

Imagen de la Población de Yuso, pueblo en el que solo algunas casas fueron inundadas.

Imagen de la Población de Yuso, pueblo en el que solo algunas casas fueron inundadas.

Localidad de La Riva, bosque de la Pozona y puente Noguerol (diseñado y construido para unir la orilla norte y la sur del embalse, pero que se derrumbó poco después de que fuera inundado y nunca se volvió a rehacer).

Localidad de La Riva, bosque de la Pozona y puente Noguerol (diseñado y construido para unir la orilla norte y la sur del embalse, pero que se derrumbó poco después de que fuera inundado el embalse y nunca se volvió a rehacer).

Localidad de Corconte. A la derecha de la imagen se aprecia la carretera de ascenso al Puerto del Escudo (que une el valle cántabro de Luena con las Merindades burgalesas).

Localidad de Corconte. Toda la vega al sur de este pueblo está hoy en día inundada. A la derecha de la imagen se aprecia la carretera de ascenso al Puerto del Escudo (que une el valle cántabro de Luena con las Merindades burgalesas).

Como ya he comentado las imágenes han sido tomadas de la web MeteoCampoo (http://www.meteocampoo.es/).

Un saludo.

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El territorio al que hoy en día podemos denominar como Campoo es algo muy difuso. Si nos centramos en los topónimos, vemos que la denominación de varios municipios españoles hacen referencia a este nombre: Campoo de Yuso, Campoo de Suso, Campoo de Enmedio o Aguilar de Campoo. Los tres primeros están en Cantabria; el cuarto en Castilla y León, y éste es uno de los aspectos que quería comentar en esta entrada.

Los territorios que podemos considerar como campurrianos son los que antaño se incluyeron en el Marquesado de Aguilar de Campoo y que incluía territorios del sur de la actual Cantabria y del norte de las provincias de Palencia y Burgos (actual comunidad de Castilla y León).

Mapa de la antigua Merindad de Aguilar de Campoo.

Mapa de la antigua Merindad de Aguilar de Campoo.

Durante la Edad Media este territorio se denominó Merindad de Aguilar de Campoo (las merindades eran una forma de organización jurídica y económica del territorio muy habitual en la Castilla medieval, sobre todo en territorios al norte del río Duero). Los Reyes Católicos conformarían más tarde un Marquesado con el mismo nombre.

La antigua Merindad de Aguilar de Campoo en la división provincial actual entre Cantabria, Palencia y Burgos.

La antigua Merindad de Aguilar de Campoo en la división provincial actual entre Cantabria, Palencia y Burgos.

En 1481 se produjo un hecho bastante relevante para este territorio. Una parte de la Merindad de Aguilar se separó de ella conformando la Merindad menor de Campoo, que fijó su capital en Reinosa. Así, tenemos desde entonces dos territorios divididos de Campoo: el que después se integraría en la provincia de Palencia (con capital en Aguilar) y el que después sería parte de Cantabria (con capital en Reinosa). Pero eso vendría mucho más tarde. Durante la Edad Moderna la Merindad de Aguilar dependía administrativamente de la Provincia de Palencia. La Merindad de Campoo (con capital en Reinosa) basculó según los periodos entre la provincia de Palencia y la de Santander.

Castillo de Argüeso (Hermandad de Campoo de Suso).

Castillo de Argüeso (Hermandad de Campoo de Suso).

Con la llegada del orden constitucional, el “Campoo palentino” se integró en la provincia de Palencia (Comunidad de Castilla y León), dentro de una amplia comarca que actualmente se conoce como “Montaña Palentina” y que engloba distintos territorios. El “Campoo cántabro” formó parte de la provincia de Santander (convertida en comunidad autónoma con el nombre de Cantabria en el año 1981) y conforma la comarca conocida como “Campoo-Los Valles”.

Iglesia de Santa Cecilia y castillo de Aguilar de Campoo.

Iglesia de Santa Cecilia y castillo de Aguilar de Campoo.

Antes hemos dicho que parte del territorio de Campoo está hoy integrado en la provincia de Burgos. Concretamente se trata de los pueblos que componen el valle de Bricia y algunos del valle de Valdebezana, como Soncillo. Curiosamente, estos territorios, a pesar de estar más cerca de Reinosa que de Aguilar, siguieron perteneciendo a la merindad del segundo cuando ambas se dividieron a finales del siglo XV; cuando los borbones realizaron la reorganización del territorio en provincias, estos municipios quedaron “aislados” de la provincia de Palencia por el “Campoo cántabro”, por lo que se integraron en la provincia de Santander, aunque en 1833 pasaron a formar parte de la provincia de Burgos, dentro de la extensa comarca de las Merindades.

Iglesia de San Sebastián (Reinosa).

Iglesia de San Sebastián (Reinosa).

Y así, por cuestiones administrativas más que reales, pueblos y valles con tradiciones y costumbres comunes quedaron repartidos entre tres provincias y dos comunidades autónomas.

Y es que los límites administrativos muchas veces son artificiales. ¿Qué diferencia hay entre los habitantes de dos pueblos a los que solo separan un par de kilómetros y un límite entre provincias? Probablemente ninguno, salvo que unos van al médico a Santander y otros a Palencia. Los límites y las fronteras muchas veces crean diferencias incomprensibles, cuando en realidad es más lo que une que lo que divide.

Río Ebro a su paso por Valderredible.

Río Ebro a su paso por Valderredible.

Un saludo.

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Antonio Martín, montañero y amigo, de quien hablamos en la entrada anterior, ha tenido la cortesía de ofrecernos, casi en exclusiva, otra  pequeña gran muestra de su enorme álbum fotográfico, del cual ya  adelantamos algo.

Es una nueva oportunidad de que degusten imponentes cumbres; escarpados sedos, traviesas y canales, prácticamente sólo frecuentados por cabras y rebecos; espectaculares (y fríos) amaneceres y puestas de sol; aislados refugios de montaña; y empinamientos varios de botella de vino (en lo que también se conoce como “ritos dionisíacos de montaña”). En definitiva, lo que nos ofrecen de nuevo estas fotos son los Picos de Europa en todo su esplendor.

Amigos, disfruten las fotos que les traemos, amplíenlas, saboréenlas, deléitense.

A su autor, sólo puedo agradecerle una vez más su amabilidad al compartir sus aventuras conmigo.

Damen und Herren, Antonio Martín y sus rutas de montaña…

19. Las imponentes Canales de Ría y del Agua desde La jascal

0. El Pico Cabrones desde la cumbre del Torrecerredo. Macizo Central

2. Torres de los Cabrones. Macizo Occidental

6. Ruta desde Vegarredonda hacia las Torres de los Cabrones. Macizo Occidental

5. La Canal de Montestigu. Vertiente lebaniega del Macizo Oriental

7. La Canal de Lechugales. Vertiente lebaniega del Macizo Oriental20. El sedo del Cantu Cerradiellu. Peña Maín. Macizo Central

Canal de Saigu. Margen izquierda del cares. Macizo Occidental

la Traviesa del Pamparroso, entre la Canal de Moeño y Collado Jermoso. Macizo Occidental

8. El Sedo del Tombu Robru, en el entorno de Tresviso

9. El sedo del Tombu Robru, en el entorno de Tresviso ii

1. Cresta del Pico Cabrones. Macizo Central18. Parte final de la Torre de Carnizoso. Macizo Central.

12. Amanecer sobre Peña Santa. Macizo Occidental

10. Atardecer en Vega Huerta. Macizo Occidental ii

11. Atardecer en Vega Huerta. Macizo Occidental

15. Puesta de Sol desde la Collada del Agua (Macizo Central), con la Peña Santa al fondo

13. Amanecer en Jou de los Cabrones. Macizo Central17. Amanecer sobre el Jultayu y el Cuvicente. Macizo Occidental

14. Amanecer en Pico Cabrones. Macizo Central

4. Cumbre del Mermejo la Tabla. Macizo Oriental

3. Cumbre de la Torre de la Horcada. Macizo Occidental

16. En la cresta de El Jisu., después de ascender Montestigu y el Sendero Gato. Vertiente lebaniega del Macizo Oriental

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Estaba yo este pasado domingo viendo la tele por la noche cuando me encuentro con que los miembros del programa Cuarto Milenio (cadena Cuatro de televisión) se han ido de cuevas por Cantabria en compañía del Dr. Roberto Ontañón, director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria y también director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC, para los amigos). Afortunados ellos, pienso, porque han tenido el privilegio de visitar las cuevas de El Castillo y La Garma sin las restricciones que limitan al común de los mortales, para los que el acceso, con frecuencia (como sucede en La Garma), está vetado.

La incursión, en lo que pude ver, bueno, me pareció, en lo que a ciencia se refiere y por decirlo de alguna manera, bastante “flojita”. Bien es cierto que lo que buscaban los participantes, en realidad, era obtener una percepción en principio subjetiva, un estado alterado de conciencia o incluso una experiencia mística en alguna de las cuevas con arte rupestre de la región (y, de paso, supongo, hacer un poco de turismo “por la patilla”). Pero creo también que, más allá de las experiencias individuales de cada uno, otro de los objetivos de la “misión” era obtener una pauta “común” o, dicho de otro modo, definir una vivencia compartida que unificase todas las experiencias particulares.

Dicho esto, en esta entrada reflexionaré un poco sobre lo que vi en el citado programa, para terminar con una apreciación personal.

Pues bien, para la ocasión, los miembros que integraban el equipo expedicionario de Cuarto Milenio en ruta hacia las cuevas de Cantabria eran el presentador del programa, Iker Jiménez; los también periodistas Carmen Porter y Enrique de Vicente; el psiquiatra José Miguel Gaona; una singular especie de chamán moderno llamado Silverio (también conocido como “Neónymus”), y el prehistoriador Roberto Ontañón. Todos ellos integraban lo que hacían llamar Proyecto Alma.

Yendo al cogollito de la cuestión, al poco de iniciarse el programa, el Dr. Gaona nos dispara una frase que nos va a dar ya la pista de por dónde discurrirá esta singular investigación: el psiquiatra nos advierte de que el Monte Castillo de Puente Viesgo cumple con “la proporción aúrea”.

Lo que se pudo ver a continuación fueron las imágenes de cómo los miembros del equipo se pasaban toda una noche en la cueva de El Castillo haciendo experimentos de tipo más o menos “esotérico”. Por ejemplo, Neónymus empieza a dar gritos y a entonar cánticos por las salas de la cueva. También hace sonar, chocándolos, unos huesos que ha llevado para la ocasión. Pretende así captar las energías de la cueva y sentir las vibraciones mágicas del pasado, que, según él, deben de flotar de alguna manera en aquel ambiente. Neónymus nos confiesa también que en un espacio concreto de la cueva, cerca al parecer de donde se sitúan las pinturas con dataciones más antiguas, ha comienzado a sentir de pronto mucho miedo y esta sensación le ha llevado a abandonar el lugar. Pero, lejos de recuperarse, comenta que entonces el miedo, como si de una entidad física se tratase, le había perseguido.

Silverio mediante sus “rituales” va creando allí la “carga sugestiva”.

Durante unos minutos el debate pasa a centrarse en la figura de otro “chamán”, concretamente, el que se observaría en la sombra proyectada sobre la pared de la cueva por una singular estalagmita que está rematada en una especie de cuerno. El fuste de dicha estalagmita contiene, además, una representación de lo que parece ser un hombre-animal entre pintado y aprovechando el relieve de la formación. Con estas sombras proyectadas estaríamos, según se nos informa, ante los “inicios del cine”.

Turno para Roberto Ontañón, quien le confirma a Iker que ya se ha experimentado con sonidos en cuevas de Cantabria, aunque no llega a concretar ni en qué han consistido ni dónde se han efectuado dichos experimentos. Al tiempo que Ontañón conecta todas estas ideas con una poco conocida disciplina llamada la Arqueoacústica -cuyo objetivo es la búsqueda de una sonoridad especial en monumentos del pasado, como pueden ser los megalitos-, se nos van mostrando imágenes de un experimento de este tipo efectuado en la Gran Pirámide de Egipto (se trata del experimento realizado allí por Paul Horn en “1987”).

El Dr. José Miguel Gaona nos informa a continuación de que los estudios efectuados en la cueva de El Castillo han mostrado que en dicha cavidad actúan frecuencias de 110 hz, lo que, en su opinión, favorece la generación de experiencias de tipo religioso, un fenómeno que también dice haber detectado en las iglesias, especialmente, en la primera fila de asientos de éstas.

Terminadas las investigaciones en El Castillo, otro de los días Ontañón conduce a los miembros del equipo ladera arriba hacia la entrada de la cueva de La Garma (Ribamontán al Monte), que, abierta ex profeso para la ocasión, va a ser estudiada igualmente dentro de este curioso Proyecto Alma. Allí el director del MUPAC les explica que tras una sima interior de la cueva se oye la circulación del agua de un río, la cual genera sonidos misteriosos capaces de alterar la conciencia de los visitantes.

Seguidamente, Enrique de Vicente nos relata el arrebato místico que experimentó en una hendidura rocosa de esta misma cueva de La Garma. El periodista comenta que en cierto momento de la visita se quedó atrapado psicológicamente (y también físicamente) en una abertura de la cueva que tenía forma de vagina. Según su testimonio, este atoramiento mental (y físico) le duró hasta que Carmen Porter acudió en su ayuda y le espetó: “¡Qué parto más difícil estás teniendo!”. Aquellas palabras, según De Vicente, le ilumniaron  y le permitieron encontrar de súbito una  asociación entre lo difícil del momento, la idea de un nacimiento y la forma de la oquedad como “canal del parto”. Y fue gracias a esta iluminación como consiguió finalmente pasar por la hendidura.

En otro de los experimentos realizados en la cueva de La Garma estimularon el cerebro de Carmen Porter con el llamado “Casco de Dios”. El objetivo era provocarle una “sensación de presencias”. Transcurrido el tiempo pertinente, el Dr. Gaona le retira el artilugio de la cabeza, y, en total oscuridad, comienza a hacerle preguntas a la periodista, quien responde con algunas frases para el recuerdo, que me dio tiempo a anotar: “Veo como olor a mar [sic]. Después como una cueva con vida, es decir, roja, roja como con movimiento de vida, iluminada… En las paredes aparecen cosas rojas”. También le comenta que ha visto aparecer ante ella a “una mujer con un niño”, que le había echado una piel encima. El testimonio de Carmen Porter produce una nueva iluminación espontánea, en este caso la de Roberto Ontañón, al que le ha llamado poderosamente la atención que en la visión de Carmen aparezca un niño, pues, efectivamente, se ha documentado la presencia de niños en cuevas paleolíticas (una presencia de la que, incluso, han llegado a quedar huellas en el barro fresco de alguna cueva, según nos señala).

La que sería la primera parte de este Proyecto Alma en Cuarto Milenio culmina con unas palabras de Iker Jiménez, que, desafortunadamente, no son verdad: “Cualquiera de ustedes puede ir a… contactar con lo remoto”. Olvida el presentador en este caso que no todo el mundo tiene la facilidad de acceder a esos enclaves como lo han hecho él y los componentes de su equipo.

Para concluir, y tal como decía al principio de esta entrada, me alegro sinceramente por los miembros de Cuarto Milenio, que han podido visitar estas cuevas de El Castillo y La Garma, y además han podido hacerlo de un modo privilegiado. En mi opinión, Cuarto Milenio es un programa que merece la pena; un programa diferente en el que suelen mezclarse, en una peculiar coctelera, realidad, ciencia, elucubración y disparate auténtico. Reconozco asimismo que cuando lo he visto, siempre me ha resultado un programa simpático, frecuentemente entretenido y, en ocasiones, ciertamente sugerente.

Por otro lado, más allá del carácter más o menos científico que tuviera esta investigación llamada Proyecto Alma  -y teniendo en cuenta que cualquier excusa es buena para visitar una cueva de primera categoría con “pases especiales”-, creo que la realización de este tipo de estudios poco habituales (por ejemplo, los relacionados con la Arqueoacústica) es interesante y que, en ocasiones, puede incluso complementar los resultados proporcionados por los trabajos científicos a los que estamos más acostumbrados.

Como ven, no me molesta este tipo de estudios. Pienso que las cuevas deberían ser de todos, y todos los ciudadanos -evidentemente, garantizando siempre la debida preservación- deberían tener derecho a su disfrute, con independencia de si uno sale por televisión o  de si es el amigo del presidente del gobierno de turno.

Porque, en realidad, es esto último lo que me resulta triste: el hecho de que tengas que aparecer en algún medio o codearte con “la casta” para conseguir un acceso a muchos lugares que atesoran, en este caso, nuestro pasado, y cuya entrada está vetada al común. Un buen ejemplo de esto es la situación de muchas cuevas en Cantabria, cuevas cuyos responsables han cerrado sistemáticamente y han convertido en sus “cotos privados de caza” bajo el pretexto de la conservación, la dificultad de acceso o la realización de investigaciones científicas que nunca llegan a publicarse en su totalidad. De esta forma, repito, han convertido a los yacimientos más importantes en su propios clubs sociales, a los que invitar a amiguetes, conocidos y parientes.

Y esto debería cambiar.

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Corría el otoño del 87 cuando dos intrépidos aventureros y amigos afincados en Santander, Jose Carlos Losada Tomas y Saturnino Fresno Gómez, tuvieron la ocurrencia de echarse al monte para cubrir, a lomos de dos rudimentarias bicicletas de paseo modelo Orbea Gacela, el trayecto entre Aguilar de Campoo y Santander. Transcribo la historia contada por uno de ellos, “Satur”, en primera persona:

Nos trasladamos en tren hasta Aguilar de Campoo donde comenzamos a pedalear rodeando su embalse por la orilla izquierda hasta alcanzar Salinas de Pisuerga y posteriormente Cervera. Te decía que habíamos accedido al Carrión por Resoba, pero no fue así. Proseguimos hasta San Salvador de Cantamuda, por la carretera de Piedrasluengas a Potes, y de aquí a la abadía de Lebanza y su collada para descender al río y alcanzar la cabaña de Santa Marina a última hora de la tarde.

Aguilar de Campoo

Aguilar de Campoo

Abadía Lebanza

Alto Carrión

Alto Carrión

Alto Carrión

Alto Carrión

Santa Marina

Santa Marina

Hicimos noche en la misma, y con la primera luz fuimos a ver un sedal con una mosca artificial de pesca que habíamos dejado colgando sobre un remanso del río. Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que colgaba una trucha de ración del mismo, la cual complementó nuestro desayuno, malamente asada en la chimenea de la cabaña.

Hecho el equipaje iniciamos la ascensión a la Dehesa Picorbillo, descendimos al río Arauz cruzándole para ascender al collado Secarro y bajar por Sierras Albas a Casavegas y a la carretera de Piedrasluengas, de nuevo hasta San Salvador otra vez, y subimos a Santa María de Redondo, donde nos dejaron la llave de la escuela e hicimos noche en la misma.

Valle de los Redondos

Valle de los Redondos

Al siguiente día volvimos a bajar a San Salvador para, por Herreruela de Castillería, cruzar por pista a Perapertú y de allí otra vez por asfalto llegar a Barruelo de Santullán, donde nos olvidamos de nuestro hornillo y nuestras frugales viandas para meternos un potente cocido de alubias que nos puso en carretera de nuevo con fuerzas suficientes para cruzar Valdeolea, ya en Cantabria, subir empujando por un monte de escajos hasta el Collado Somahoz y descender a Espinilla, en Campoo, ascender a Palombera y bajando un breve tramo alcanzar Braña Espina y su cabaña, donde hicimos la tercera y última noche.

Braña Espina

Braña Espina

En la mañana descendimos todo el barranco del Cambillas por su pista hasta Saja para, ya por asfalto, alcanzar Cabezón, Torrelavega y Santander por la carretera vieja y única por aquél entonces.

Yo te hablaba de cinco o seis etapas pero no; rememorándolo detenidamente y sobre el mapa he recordado perfectamente las tres pernoctas efectuadas y las cuatro etapas completadas en aquella travesía, increíble con aquellas máquinas de paseo dominguero y sin avería ni pinchazo alguno. Milagroso.

Poco después de esta hazaña, estos dos pequeños héroes descubrirían la llegada de las primeras mountain bikes con tres platos a Santander en la mítica Ciclos Abad, que les permitieron comprobar que Lope de Vega ya no era tan pindia como antes.

 

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